Oculto bajo las hojas...
20-08-05 José Maldonado
Miércoles, 15 de junio de 2005. Actualizado a las 08:25 (CET) - Internet time @309
Hagakure significa oculto bajo las hojas está inspirado en el célebre código Bushido. Señala el camino del guerrero, cuyos preceptos filosóficos y ética trascendental presentan al Bushi.
Bushido es vivir incluso cuando ya no se tienen deseos de vivir.
Hay que saber morir en cada instante de la vida, se vive el instante, el aquí y ahora, sumido en el eterno presente.
Para el Samurai, es preferible la muerte a vivir una vida indigna o impura.
Eso transmite el
La vía del Samurai reside en la muerte...
... y la vía que yo elijo para dar comienzo a este primer editorial de nuestro limbo electrónico tiene un toque Kill Bill, ligero desde luego… pero también podría referirse a Usagi Yojimbo, el conejo Samurai de Stan Sakai, o a Samurai Sam, el anárquico guerrero de Cartoon Networks, a cualquiera de los samuráis de Kurosawa o al samurai ciego (que no tanto despues de todo) de "Beat" Takeshi. Si, desde luego que es una manera peculiar y exótica de iniciar este viajecito absolutamente a ninguna parte que es e-limbo* (cosas de la entropía)
No es que se pretenda generar una voz editorial fuerte y necesaria, tampoco la intención tiene como objetivo aclarar o despejar eternas dudas o revelar maquiavélicas conspiraciones. No, la intención editorial es mucho más diáfana y si cabe, aun peregrina; es decir… abierta al viaje parabólico y a la disertación fuera de tiempo y lugar, límbica por excelencia y excrecencia.
Que gran película Kill Bill, a mi al menos me lo pareció, ambas partes, y que modo más rocambolesco el elegido por Tarantino para reflexionar sobre toda una serie de iconos y pautas de comportamiento fundadas y basadas en estereotipos del más diverso pelaje pero fuertemente ancladas en una sociedad que, cada vez más, es en sí misma extremadamente rocambolesca y extraña (Terciopelo Azul); una sociedad espectacularmente espectacular.
Pues bien, como no sé con exactitud alguna que es lo que quiero decir, y estoy vagabundeando con la palabra, mejor dicho, con la escritura, creo que voy a ir al grano tópico.
Unos cuantos colegas y compañeros de andanzas se han comprometido, con adecuada moderación, en el lanzamiento de esta publicación electrónica. Una más en la miríada de páginas y lugares que sobreabundan en la red (tierra de provisión y / o prometida)
Esto es una bendición menor del cielo (dios o banda a parte) que no creí me fuera concedida. Estaba equivocado. Son estas, palabras de agradecimiento para todos los que habéis aportado vuestro grano de arena a este desierto que crece, a este limbo que se abre entre tierra, mar y aire.
La declaración de principios, el estilo o el modo de entender la vida de este Limbo creo que lo podréis entrever en las líneas que se fueron publicando en el previo al lanzamiento del día de hoy y que están a vuestra disposición en el archivo de edito ( justo aquí al lado > sólo tenéis que mirar la esquina superior derecha
No me quiero... oh! diculpadme, no quiero extenderme (ni mucho ni poco)
Quiero dejar, al menos, una cosa clara, mejor un par de ellas. Primero, que el título o denominación de este “número” 00 La cultura del Mal vino al pelo dado que diversos autores apuntaban con sus escritos hacia ciertas pautas de comportamiento claramente alteradas y tendentes al mal o a lo malo, es decir, descomponedoras a la manera espinozista. La piedra angular de este título es una larga entrevista a Moncho Tamames, pero también Víctor Martín, José Vicente Martín, Carlos Sanz, así como Ricardo Echevarría o Antonio Soto tocan la inquietante presencia del mal en no pocas y diversas facetas o expresiones de la vida;
segundo, que la vocación de esta publicación es vulgar y casi parasitaria… no tratamos de alejarnos de los parámetros habituales (ja) al menos en un 50% (ja otra vez) aunque esté repleta de citas y referencias no tan vulgares, o si (qué no es ya vulgar)
No puedo decir casi nada más… pero quiero volver al principio para dejar la sensación de que no he perdido demasiado los papeles: Hagakure significa “oculto bajo las hojas” y señala el camino del guerrero o el de aquel que se obliga en algo o con alguien, en este caso con cierto talante diletante y encontradizo, a contrapelo del decir oficial e incluso del oficioso; contrario incluso de lo no dicho con palabras pero intuido en los gestos.
Estamos obligados con el fin en sí mismo poniendo limbo de por medio.
Aquí estamos: la vida del samurai reside en la muerte. (uff)
… y esto es más serio de lo que parece, me temo. Bah... tampoco tanto.