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20.08.2017 / Sesión no Iniciada 
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En estos tiempos de hipercomunicación bastaría la invitación de enviar a un amigo cualquiera de los textos que consideres interesantes algo redundante: demasiada comunicación, demasiados textos y , en general, demasiado de todo.
Es posible que estemos de acuerdo... pero cuando encuentras algo interesante en cualquier sitio, la red, la calle, tu casa, o un lugar escondido y remoto, compartirlo no sólo es un acto (acción, hecho) de amistad o altruismo, también es una manera de ahorrar tiempo a los demás (y de que te lo ahorren a ti (si eres afortunado) a costa del tiempo que tu has podido derrochar (emplear) y el gustazo de mostrar que estuviste ahí (o donde fuera ) un poco antes (el tiempo ya no es más el que era).
Comparte con tus conocidos aquello que encuentras, es evolución.
¿QUÉ HACER DE LA PREGUNTA "¿QUÉ HACER?"?
18-03-10 Jacques Derrida 

 

¿Qué hacer? Pensar lo que viene. ¿Toca? Y entonces ¿cómo hacerlo? ¿Qué hacer? y ¿qué hacer de este imperativo? ¿En qué tono tomarlo? ¿Desde qué altura?

Nadie aquí lo duda, cierto aplomo, un aplomo que algunos, tal vez con razón, consideran sonambúlico, es lo que se precisa para atreverse donde sea a emprender con bastante calma, en suma, aunque sea denegándolo, aunque sea con el tono de la contra-profecía, el diagnóstico, cuando no el pronóstico del estado del mundo, y para adelantar tranquilamente unos como informes de desplomo panóptico sobre el estado del mundo, sobre el estado de la unión o de la desunión de Europa y del mundo, sobre el estado de los Estados en el mundo, sobre el nuevo orden o el nuevo desorden mundial, y también para permitirse, aunque sea denegándola, la prescripción o la contra-prescripción geopolítica. Todo esto dejando entender que el discurso geopolítico se paraliza en una suerte de impase o aporía generalizada: nada funciona y todo puede suceder. El aplomo consiste aquí en darse por autorizado el desplomo panorámico y mundial desde algo así como un antepecho, pero al borde del abismo, del desierto o del caos. Este aplomo de desplomo puede parecer sonambúlico, pues es un procedimiento, precisamente, un desplazamiento, un paso, un movimiento o una acción, un «hacer» guiados por ese extraño cuidado vigilante que los sonámbulos mantienen en el momento del riesgo más grande. Unos sonámbulos caminan al borde del caos abismal, y en el momento en que saben y declaran que ya no más, que todo está desajustado, desarticulado (out of joint, como dice Hamlet), que nada funciona, que todo acaba en el no-camino, el impase, la aporía, en el momento en que son persuadidos de que este mismo discurso panorámico es anticuado, se hacen adelante, si no como locos, visionarios, profetas o poetas, alucinados, por lo menos como soñadores que quieren mantener los ojos abiertos («pesimistas activos», diría Alain Minc). Si de una vez nombro el sueño, sin disociarlo del sonambulismo, es para tomarlos, como se dice, del lado bueno. No para desdeñar, todo lo contrario, el riesgo absoluto que corre el sonámbulo, sino para aproximar, más allá del saber y de la filosofía, política o no, aun más allá de todos los modelos y de todas las normas prescriptivas cuyo agotamiento vivimos, el pensamiento de lo que viene y que no puede sino ser aliado de lo que contrae parentesco con el sueño y con lo poético, siempre que, evidentemente, se piense el sueño de manera distinta de la habitual. Quiero recordar que, a la pregunta «¿qué hacer?», a lo que simultáneamente constituye, diría, una pregunta muy vieja, sin duda, ni tan vieja sin embargo, pero también una pregunta nuevecita, una pregunta todavía no escuchada, entre otras cosas Lenin contesta, y con precauciones interesantes, «es preciso soñar».

 [Me pregunto de dónde puede venirnos la hybris, a menos que no sea también la inocencia, la inconsciencia y por ende la humildad infantil, incorregiblemente infantil de semejante aplomo de esta audacia descarada que es aquí la nuestra. Digo «infantil» porque, si no conozco bien, «personalmente», como suele decirse, a Alain Minc, con quiera me topé rápidamente poco antes de esta sesión, lo que leo y percibo de él sobre la escena pública me deja pensar que lo que tal vez nos acerque, más allá de la cantidad de diferencias a cuya enumeración renuncio, es que sobre la escena intelectual pública o política algunos podrían pensar que ambos hemos conservado (me perdonará esta alianza abusiva o esta anexión dudosa) una cierta juvenilidad, con todo lo que ella puede exponer cuanto a inocente frescura, pero también cuanto a atrevimiento o insolencia, incongruidad, descortesía intempestiva.
Desembarcamos sea lo que sea y la que sea la edad de lo que sabemos, en cuanto a experiencia y saber. No sabemos de dónde nos viene el aplomo al borde de lo que hace reír; llorar o sobre todo titubear en el vacío.
Pero no me detendré en la hipótesis según la que esta hybris sonanibúlica que nos asigna al aplomo y al desplomo sería el carácter del que sea, de Minc o mío por ejemplo: por el contrario creo que nuestro tiempo, eso de lo que estamos hablando, lo que viene quizás a través del caos, del desierto, del abismo, del desorden mundial la desconstrucción general o todas las figuras de un apocalipsis sin apocalipsis, etc., eso nos impone pensar y pensar desde este frágil aplomo y nos coloca en este lugar, nos sitúa allí donde pensar, y pensar (políticamente y poéticamente) lo que viene (por ende el porvenir al presente) no puede hacerse si no desde el lugar de este aplomo a la vez sonambúlico y vertiginoso.]
¿De dónde viene el aplomo en general?
Aplomo. Llamemos. ¿Qué es lo que llamamos aplomo? Cualquiera que sea la manera como lo escuchen, lo pronuncien o lo escriban, «aplomo» es un bello vocablo. No una argucia, tampoco un concepto bien formado, sino un bello vocablo. No a causa de las tentaciones homonímicas que lo hacen derivar caprichosamente hacia la orden expresa o el llamado (cuando llamamos, cuando nos llamamos según el llamado pues no podemos pensar lo que viene sin lanzar o escuchar algún llamado, algo parecido a una orden expresa, un deber, una ley, una prescripción, sin tratar de escuchar lo justo, de escuchar justamente alguna cosa que llamo la justicia, un llamado que de alguna manera viene de nosotros pero a la vez sobre nosotros, un llamado por el que nos llamamos desde el otro). No a causa de esos juegos homonímicos ni de todo lo que la palabra en aplomo pueda significar muy precisamente, en fisiología, en arquitectura, en pintura y también en música, sino en razón de la señal que siempre esgrime hacia el atrevimiento de un «quedarse parado», hacia una física planteada a partir de la verticalidad, es decir a partir de lo que una plomada nos indica respecto de la pesadez terrestre y por ende de la tierra: pues, no nos lo ocultemos, las preguntas que abordamos con este aplomo sonambúlico hoy no son nada menos que las preguntas de la tierra (a bulto y en detalle, de manera no menos urgente que concreta, imaginosa, inmediata, inmediatamente éticas, jurídicas, geopolíticas -preguntas de la geopolítica al borde y más allá de las preguntas dichas geopolíticas: ¿qué hacer? ¿qué vamos a hacer con la tierra? ¿sobre la tierra? y la pregunta de lo que se queda parado sobre la tierra no es apenas una pregunta ecológica aunque permanezca sobre el horizonte de lo más ambicioso o más radical que la ecología hoy podría asumir-), preguntas de la tierra, entonces, y preguntas del hombre (en aplomo o no sobre la tierra): ¿qué es el hombre, cuál es la identidad o la unidad del hombre sobre la tierra y más allá de la tierra, más allá de la posición erguida, más allá de lo planetario y tal vez también de lo geopolítico que hoy pensamos de manera completamente distinta, tal vez completamente distinta de como era pensado en la Edad Media, por no hablar de cierta modernidad?
A lo mejor para resistir, para no sucumbir al vértigo que me sobrecogía a la idea de semejante sesión, al filo de un programa tan perturbador, me doy el aplomo y el atrevimiento necesarios para atreverme a enunciar la pregunta: ¿qué hacer? ¿qué hacer, aquí, ahora? Y aquí, ahora, ¿qué hacer de la pregunta «¿qué hacer?»? He aquí una extraña pregunta, pregunta redoblada, reflejada, que da la impresión de impugnar el «pensar lo que viene» de nuestro título, como si, desde la primera frase, se tratara de substituir pensar por hacer, reemplazando simultáneamente un imperativo, «pensar lo que viene», mediante una interrogación, «¿qué hacer?», si no por una doble interrogación: -«¿Qué hacer de la pregunta "¿qué hacer?"?».
De ninguna manera es ésta mi intención, ni pretendo atenerme a una abstracción de tal magnitud. Pues la pregunta «¿qué hacer?» por el momento parece tan indeterminada cuanto la orden expresa «pensar lo que viene», por más que se añada, como acabo de hacerlo «aquí y ahora», sin decir si pienso en el «aquí y ahora» de esta sesión o en el «aquí y ahora» de Francia, de Europa, de la tierra o del mundo, otros tantos lugares y por ende puntos de vista distintos y no siempre configurables. No por nada dije «del mundo», pues en el momento de escoger un título nos habíamos fijado en el de «pensar el mundo», nada menos, antes de detenernos en «pensar lo que llega», y a este propósito sin duda diré una palabra tratando de demostrar que, no obstante su evidente ambición y en su aparente desmesura, estos dos títulos son agudos, exclusivos y determinados en lo que prescriben o prometen.
Pero si darse a pensar es lo que hay que hacer; y si pensar es también, e inmediatamente, e ineluctablemente, pensar lo que hay que hacer ante lo que viene, es decir ante lo que sucede y ante el evento por venir, entonces, ante o en frente de lo que viene, esta tarea daría acceso a otra experiencia de lo que debería aliar el hacer y el pensar. No obstante las apariencias, tamaña tarea, creo yo, es a la vez nueva, inédita en sus formas históricas y más urgente, más imperativa que nunca, hoy, aquí y ahora.
Lo que acabo de decir a propósito de semejante alianza imperativa del hacer y el pensar lo injerto en tal proposición de Alain Minc, precisamente en tal página de su libro, para ser más explícito cuando habla (p. 219 de La nueva Edad Media) de esa figura que los matemáticos llaman un «conjunto vacío» y donde Alain Minc sitúa el llamado a lo que hoy nos es rehusado o prohibido, a saber, cito, «una filosofía de la acción». Los intelectuales parecen retirarse del «debate público», él señala, y así sucede no por desinterés respecto de la cosa pública sino porque, cito, la sociedad ya no es «"pensable"» (aplica comillas a esta palabra sobre la que quisiera también regresar más tarde: ¿qué es lo que aquí llamamos pensar?) y después de haber señalado simultáneamente la necesidad y la esterilidad o el fracaso de una «reflexión pluri-dimensional» y la «urgencia» «postulada» de «mezclar la economía, la sociología, la etnografía, la ciencia política y la historia», él pregunta: «¿qué se habrá realizado concretamente, que no sea soñar [subrayo] gigantes intelectuales que no existen? Su ausencia tal vez no sea fortuita: este género de adiciones entre saberes tan diversos corresponde sin duda a lo que los matemáticos llaman un conjunto vacío. Debe ser una filosofía de la acción». Claro está, Alain Minc no deja de ser irónico o escéptico tanto respecto de tal sueño cuanto de dicha filosofía de la acción (ni en mayor grado que él creo que la urgencia del «hacer» o de la pregunta «¿qué hacer?» esté a la medida de una filosofía de la acción ni de esa filosofía de la historia de la que ya decía Hugo que no se pueden inscribir en ella los eventos que vienen de nosotros o sobre nosotros). Él cree, con razón me parece, que los objetivos que podían orientar tal filosofía de la acción, empezando por cierta idea del progreso, se han destruido. Pero, por más que salude con igual ironía a todos los prescriptores, una ironía que por otra parte me parece justa («¡Buena suerte, señores prescriptores!», p. 219), de todas formas lo que da a su libro su aplomo y lo mantiene parado, de cabo a rabo, es el capítulo final, ese llamado, prescriptivo y normativo, a la responsabilidad francesa, y no sólo al pueblo de Francia, sino al Estado Nación llamado Francia, a unos conciudadanos.
Quisiera correr el riesgo de una palabra, tan sólo una palabra (hoy todo será demasiado breve) alrededor de la pregunta «¿qué hacer, aquí y ahora?»: si por una parte empata con el pensamiento de lo que viene, si no puede dejarse separar de él, semejante pregunta, no lo olvidemos, ya es una herencia, dispone de una genealogía muy noble, a la vez ética y política.
Tiene una historia la pregunta «¿qué hacer?», aunque parezca remitir a una necesidad de todos los días, de todos los tiempos, de todas las edades y de todas las culturas; esta pregunta tiene una historia muy aguda, una historia crítica y esta historia crítica es una historia moderna La gravedad de lo que viene, aunque sea también el chance de que lo que venga sea realmente lo que viene, es decir absolutamente inédito -nuevo- sin ejemplo y resistente a cualquier repetición posible, es que ya no sepamos qué hacer, hoy, de la pregunta «¿qué hacer?», ni en su forma ni en su contenido...
La heredamos, sin embargo se nos substrae algo de su herencia, y nos toca re-inventar radicalmente las condiciones mismas de esta pregunta.
En esta forma literal, si no me equivoco, la pregunta «¿qué hacer?», no es medieval y no habría podido serlo, sin duda por razones esenciales.
Tal como la heredamos, no menos de Kant que de Lenin, se trata de una pregunta moderna en un sentido preciso cuya radicalidad no podía desplegarse ni en la Edad Media ni en una post-edad-media cartesiana, es decir en lo que entonces se llamaba el mundo y que era bordeado, determinado, en todos los sentidos de la palabra, por un horizonte teológico, antropo-teológico o teológico-político. La pregunta «¿qué hacer?» no podía todavía surgir, en su radicalidad, sino hasta cuando una idea democrática, secular, laica, hubiese taladrado ese horizonte antropo-teológico-político o empezado a socavar los fundamentos del mismo.
Pero, a la inversa, y es éste todo el problema de lo que hoy se nos viene y de lo que distingue la especificidad aguda de nuestro tiempo, la pregunta «¿qué hacer?» ya no puede desplegarse en toda su potencia, es decir sin horizonte, mientras un horizonte o unos atrevimientos teleológicos o onto-teleológicos siguen bordeándola, como es todavía el caso para Kant y Lenin, quienes todavía tenían o presumían una cierta idea del hombre o de la revolución, de la finalidad, del estadio final, de la adecuación final, del telos o de una idea reguladora sobre cuyo fondo se levantaba la pregunta «¿qué hacer?», la que entonces en efecto se hacía posible, pero por eso mismo no vertiginosa, no abismal, arrestada en sus límites, es decir en su horizonte.
Pregunta «¿qué hacer?» como pregunta ética y política, ciertamente, pero especificada entonces por una modernidad, y dos veces por una modernidad crítica pre-revolucionaria, y dos veces por hombres que tenían la intención de hablar en nombre y en vista de una cierta emancipación democrática. Kant y después Lenin han dejado retumbar la pregunta «¿qué hacer?», y cada uno por su lado lo hicieron justamente antes de unas Revoluciones que todavía no hemos pensado (pues para pensar lo que viene hay que pensar lo que advino, y la dificultad inherente al pensamiento del porvenir es ipso facto el arresto ante un pasado que de golpe deviene más enigmático que nunca, ofrecido a todas las reinterpretaciones, cuando no a todas las revisiones: serían sencillas las cosas si supiéramos lo que habrá sido la Edad Media, y si de ella nos hemos salido a suficiencia, en qué sentido, para correr el riesgo o por tener que regresar, de nuevo, hacia alguna nueva Edad Media). Kant y Lenin entonces han lanzado y ponderado los dos un «¿qué hacer?», escribiéndolo bajo esta forma literal a la vigilia de dos revoluciones de las que, tan extrañamente, nosotros vivimos más y menos la muerte, la descomposición, la putrefacción, las dos revoluciones de las que llevamos el luto. Y ciertamente es de ahí de donde partimos o hablamos. En todo caso, es innegable que los dos libros que constituyen el pretexto para esta discusión, desde sus adentros (y no únicamente en razón de la fecha externa de su publicación), son históricamente marcados por el después de estas dos revoluciones. Y ambos dicen -es lo mínimo de lo que tienen en común- que la euforia occidental y el triunfo neo-liberal, de pecho inflado al final de la secuencia soviética, era tan artificial cuanto un pulmón artificial y tan poco duradero cuanto la más ciega denegación.
Estos dos libros no se habrían podido escribir, algo en ellos no se habría podido escribir, es la certeza mínima que de ellos puede sacarse, ni antes ni durante esas dos revoluciones -preciso: esas dos revoluciones, las que se han dado este nombre de revolución, la de 1789 o de 1917. Los primeros renglones del libro de Alain Minc hacen referencia a la caída del muro de Berlín. Y esta marca, esta fecha interna se repite a todo lo largo del libro.
En todo caso, hagamos lo que hagamos de esta sincronía o de esta coincidencia, la pregunta «¿qué hacer?» habrá siempre resonado al borde del abismo o del caos, en frente del horizonte más indeterminado, más angustioso, cuando se diría que todo debe ser repensado, re-decidido, re-fundado, de arriba abajo, y ahí donde tal vez el abajo, el fundamento y la fundación llegan a faltar. Pues el caos (palabra presente en el título del primer capítulo de La nueva Edad Media) es la forma de todo porvenir en cuanto tal, de todo lo que viene (un porvenir ya previsible en su orden y en su forma no sería por-venir). El evento es esencialmente caótico. Por otra parte el abismo abierto al khaos es también la forma abierta y vana de mi boca (khainô), la del mentón caído, cuando ya no sé qué decir, pero también cuando llamo o cuando tengo hambre.
Empecé nombrando la revolución. Lo hice sin demora, para dar el tono y anunciar el color. Pues, a riesgo de sorprender aquí y allá, hablaré en favor de la revolución, en nombre de la revolución y autorizándome el uso de las palabras que generalmente se le asocian y que hoy se juzgan siempre más arcaicas o fuera de moda, siempre más retro (revolución, justicia, igualdad, emancipación, etc.). Pero trataré de hacer notar que si en el curso de estos tres últimos decenios no he sido el último en desconfiar de todos los esquemas y contraseñas que les han sido asociados durante tanto tiempo -a la revolución, a las dos grandes revoluciones europeas, al legado de relatos pertinentes, a la justicia, a la igualdad o a la emancipación‑ y si raramente he tenido la palabra revolución sobre los labios, se debe al hecho de que estas elocuencias políticas eran determinadas por imaginerías esquemas, escenarios representaciones, hasta conceptos, a la vez desconstruibles y hoy más destruidos y obsoletos que nunca. Sin embargo una cierta revolución en la idea misma de revolución, en su concepto y en sus esquemas [para hablar como Kant: en lo que ata su idea a su concepto y a su intuición], en su simbólica, en sus imágenes, en su teatro y en sus escenarios, otra revolución -y de aquí otra contraseña para la justicia, la igualdad, la emancipación, etc- otra revolución no tan sólo es lo que nos comanda la respuesta a la pregunta «¿qué hacer?», por más difícil, por más indiscernible que pueda parecer, sino además y ante todo es lo que nos inspira y comanda y dicta en nosotros la pregunta «¿qué hacer?». Esta pregunta quisiera leerla en el corazón del libro de Alain Minc, otro motivo para decirle, para inducirlo al sobresalto o simplemente a la risa, que, en la margen de tal o tal otra denegación (aunque en la lógica de la denegación consista todo el problema del discurso político), su libro es, o sea debería ser, de inspiración revolucionaria.
No tendremos el tiempo de hablar de Kant o de Lenin. Lástima, pues creo en la necesidad urgente de hacerlo, lo más pacientemente posible. Me contentaré con aislar dos rasgos. Ante todo un rasgo actual, sobre-actual o inactual, de la pregunta kantiana. Ésta responde (puesto que una pregunta ya responde) a lo que Kant llama el interés de mi razón. Este interés es simultáneamente especulativo y práctico y entrelaza tres preguntas: «¿qué puedo saber?» (Was kann Ich wissen?, pregunta especulativa), «¿qué tengo que hacer?» (Was soll Ich tun?, pregunta moral que en cuanto tal no pertenece propiamente a la crítica de la razón pura), y «¿qué me está permitido esperar?» (Was darf Ich hoffen?, doble pregunta, a la vez práctica y especulativa). Ahora bien, en la concatenación de estas tres preguntas, la pregunta del medio, «¿qué tengo que hacer?» (Was soll Ich tun?) se ata complicada pero irreductiblemente, igual que hoy, a la pregunta del poder-saber, de la ciencia, al «¿qué puedo saber?», o sea al «¿qué puedo gracias al saber?», pero también a la doble pregunta teórico práctica que es una suerte de raíz común para ambas: «¿qué me está permitido esperar?» (sobre la que insisto en razón de la mesianicidad revolucionaria que en ella se encuentra necesariamente implicada).
Ahora bien, esta pregunta de la esperanza, a la vez común a las tres y por ende primera, es precisamente la pregunta del porvenir de lo que viene, de lo que sucede, de lo que puede suceder así como de lo que tiene que suceder. La esperanza, dice Kant, corre a la conclusión o redunda en concluir que algo es [o sea, sei] (que determina así el último fin posible) puesto que algo tiene que suceder (weil Etwas geschehen soll). Mientras el saber concluye que alguna cosa es (o sea) (que actúa como causa suprema) porque algo sucede (weil etwas geschieht). Pero si la pregunta de la esperanza se ata a la de lo que viene como «esto tiene que suceder», si no sólo queda constantemente supuesta de antemano, implicada en la pregunta especulativa del saber y en la pregunta práctica del «¿qué hacer?», sino que además las anuda entre sí, se sabe también que en otro lugar (en la Introducción a su curso de Lógica) Kant somete estas tres preguntas a una cuarta. ¿Cuál? La del hombre («¿qué es el hombre?») y del hombre como ser cosmopolítico, como ciudadano del mundo.
Las tres primeras preguntas, y la que las fundamentaba y las recogía como pregunta de la esperanza ante la venida de lo que sucede, procedían de la razón humana, de la razón del hombre, por ende no en cuanto ser natural sino en cuanto ciudadano del mundo, no como sujeto político perteneciente a tal o cual nación, ciudadano de éste o de aquel Estado, sino en cuanto ciudadano cosmopolítico. Y Kant no se ha contentado con yuxtaponer la cuarta pregunta a las otras tres. Las tres primeras, incluyendo entonces el «¿qué hacer?» y «¿qué me está permitido esperar?», hay que ponerlas a la cuenta de la antropología fundamental ya que estas tres preguntas remiten a la cuarta.
Sin imponerles una disertación, tan sólo anoto que, respecto del horizonte de esta antropología y del derecho internacional que debía ordenar este pensamiento de lo cosmopolítico, de las relaciones entre naciones y de la soberanía de los Estados, etc., Kant podía entonces arreglárselas a partir de unas Ideas, Ideas reguladoras que seguían siendo también onto-teológicas. De ahí que las preguntas del hacer y de la esperanza podían formularse, cómo no, pero en el mismo lance se encontraban como neutralizadas, cerradas de antemano por una suerte de respuesta anticipada. De un solo lance formadas y cerradas. La condición de posibilidad de su formación sella de inmediato su cerrazón. Se creía saber qué hacer desde el momento en que la pregunta podía ser planteada. No sobra señalar cómo este horizonte regulador, que ha venido desconstruyéndose como por sí mismo, sea hoy más indeterminado que nunca, así como lo es la respuesta a la pregunta «¿qué es el hombre?», aunque se dé por anticipación y presunción, sin hablar de la que concierne al mundo, al hombre en cuanto ciudadano, como lo que puede o no atar la democracia al Estado y a la nación, etc. Esta pregunta por la esencia del hombre no es una pregunta de especulación metafísica abstracta para filósofos de profesión: hoy se plantea, lo sabemos, en la urgencia concreta y cotidiana, al legislador, al sabio, al ciudadano en general (trátese de los problemas del genoma llamado humano, del capital, de la capitalización y de la apropiación, estatal o no, del saber, del tecno-saber a este mismo respecto, en los bancos de datos -enorme problema de la capitalización y del derecho a la apropiación que sigue todavía intacto ante de nosotros, junto con la pregunta por la propiedad en general y por la propiedad del cuerpo propio, con las preguntas biotecnológicas alrededor del injerto, de la proteticidad en general, de la inseminación artificial, de la madre como madre-portadora, etc., de la diferencia sexual y del derecho de la mujer de disponer de su cuerpo, de la inteligencia artificial, de la historia de los conceptos que definen los derechos del hombre, el sujeto, el ciudadano, las relaciones entre el hombre y la tierra, el hombre y el animal, el inmenso debate llamado ecológico, etc- si ustedes así lo quisieran, podríamos precisar la cosa al infinito). Por lo tanto nuestra pregunta «¿qué hacer?» y «¿qué está permitido esperar?» no puede olvidar su historia kantiana (y pre-revolucionaria), pero tampoco confiar en ella y repetirla. Es porque ya no disponemos de sus premisas ni de su horizonte teleológico que nuestro «¿qué hacer?» es a la vez más desesperado, más desvalido y de un solo lance más próximo de lo que él ha que ser (a saber desvalido, abierto a la irrupción absolutamente radical de lo nuevo, aunque sea respecto de quien hace la pregunta: si esta pregunta debe guardar todo su vigor radical, ni siquiera tenemos que presumir que sepamos quién la formula, ni si esta pregunta es propiamente humana, ni lo que pueden querer decir las palabras propiamente humana, ni tampoco de cuál revolución, una vez más esta pregunta define el espacio pre-revolucionario).
Por eso no sólo toca pensar: es más urgente que nunca, y no se reduce ni al ejercicio del saber ni al del poder. Por el contrario supone cierta vigilancia suplementaria dirigida hacia estas áreas de decisión del pensamiento (por ejemplo la pregunta por el hombre, por el ser del hombre y por la vida y por sus prótesis, por el tele-trabajo, la pregunta por la producción y la pregunta por el ser, ahí donde comanda la pregunta todavía nuevísima del «¿qué hacer?», la pregunta del «ven», la pregunta por la justicia alrededor de la que en Espectros de Marx intenté mostrar cómo resulta indisociable de la pregunta por la presencia o no-presencia del presente, etc.). Estas áreas de decisión, cuyo enunciado telegráfico me perdonarán, tienen que imponerse ya a cada instante, cotidianamente, inmediatamente, a cada paso, a cada frase, de manera nueva, no solamente a cada cual sino particularmente a quienes hacen profesión es decir a quienes pretenden ejercer los cargos de decididores responsables, magisterios o ministerios (hombres políticos de toda clase, sean legisladores o no, hombres y mujeres de ciencia, enseñantes, profesionales de los media, consejeros e ideólogos en todos los dominios, en particular de la política, de la ética o del derecho). Todas estas personas serían radicalmente incompetentes, paradójicamente, no si de antemano supiesen, como casi siempre creen, qué es el hombre, etc., qué es la vida, qué quiere decir «presente», etc., qué quiere decir «justo», qué quiere decir «venir», es decir el que viene, el otro, la hospitalidad, el don; serían incompetentes, como creo que lo son frecuentemente, porque creen saber, porque están en posición de saber y son incapaces de articular estas preguntas y de aprender a formarlas. No saben dónde y cómo se han formado, o cómo aprender a volverlas a formar.
Hubiera querido proponer un argumento análogo respecto del «¿qué hacer?» de Lenin, en 1911-2, pero el tiempo se está acabando. Recuerdo lo que en este texto, como en el de Kant, hoy no ha envejecido: la condena de la «baja del nivel ideológico» para la acción política, la idea de que toda «concesión» teórica, según la expresión de Marx, es nefasta para la política, así como la condena del oportunismo (hay que pensar y actuar a destiempo, contra la corriente), la condena del espontaneísmo, del economismo y del chauvinismo nacional (lo que no suspende las tareas nacionales), la condena de la «falta de espíritu de iniciativa de los dirigentes» políticos, es decir revolucionarios, que deberían correr riesgos y romper con las facilidades de consenso y de las ideas recibidas (es lo que propone Alain Minc en un libro tan leninista, en el fondo), y sobre todo, lo que envejeció menos que nunca, el análisis de lo que liga la internacionalización, la mundialización del mercado, no menos que de la política, a la ciencia y a la técnica. Todo esto se amarra en el «¿qué hacer?» de Lenin. Échenle ojo.
Sin embargo el sujeto revolucionario de este horizonte cosmopolítico que orienta el «¿qué hacer?» de Lenin ya no es el sujeto del derecho kantiano y de su revolución. Por ende ya no es el mismo «¿qué hacer?». Este nuevo «¿qué hacer?» prescribe una revolución en el concepto de revolución.
Respecto de lo que hoy nos importa, respecto de lo que se nos viene y lo que decíamos respecto de la velocidad y de las dos leyes heterogéneas de la aceleración, habría que interrogar lo que Lenin afirma del sueño en la decisión política. Finge temer a los marxistas realistas que van a recordarle, contra la utopía, cómo la humanidad según Marx se asigna únicamente tareas realizables y en la perspectiva de unos objetivos que crecen juntamente con el partido; he aquí que Lenin enfrenta a contrapelo esta lógica realista como lógica del partido y, al reparo de una cita de Pissarev, hace el elogio del sueño en política. Pero distinguiendo dos sueños y dos desfases entre el sueño y la realidad. El buen desfase, el buen sueño, se da cuando mi sueño, cito, «va más rápido que el curso natural de los eventos», o todavía, sigo citando, llega a «adelantarse al presente». «Sueños como estos, desafortunadamente son muy escasos en nuestro movimiento», anota Lenin. La mala disyunción onírica se produce cuando el desfase no tiene esperanza y no se adelanta a nada: cuando el pensamiento de aventura, sin el que no hay porvenir y ni siquiera evento político, sin el que no viene nada, llega a ser el juguete de los aventureros y del aventurismo.
Puesto que mi intención no consiste, ni aquí ni en otros lugares, en hacer la apología de Marx o de Lenin, mucho menos del marxismo-leninismo en bloque (es fácilmente imaginable que la cosa no me interesa mucho), apenas sitúo con una palabra el lugar en que Lenin, a su vez, sutura sea la pregunta «¿qué hacer?» sea esta posibilidad radical de distinción sin la que no hay ni pregunta «¿qué hacer?», ni sueño, ni justicia, ni relación con lo que viene en cuanto relación con el otro; y esta sutura o esta saturación condena a la fatalidad totalizante y totalitaria tanto a los revolucionarismos de izquierda cuanto a los de derecha. Pues Lenin mide el desfase con el metro de la «realización», es la palabra que él emplea, mediante el cumplimiento adecuado de lo que él llama el contacto entre el sueño y la vida. El telos de esta adecuación suturante -de la que traté de mostrar de qué manera cerraba igualmente la filosofía o la ontología de Marx- clausura el porvenir de lo que viene. Prohíbe pensar lo que, en la justicia, supone siempre inadecuación incalculable, disyunción, interrupción, trascendencia infinita. Esta disyunción no es negativa, es la misma apertura y el chance del porvenir, o sea de la relación con el otro como lo que viene y quien viene. La definición mínima de la justicia que, en Espectros de Marx o Fuerza de ley, es a la vez distinta del derecho y opuesta a toda una tradición, incluida la de Marx, de Lenin o de Heidegger, corresponde a la definición propuesta por Levinas, de manera breve aunque intratable, cuando, hablando de esta irreductible inadecuación, de esta desproporción infinita, dice: «La relación con otro, o sea la justicia» (Totalidad e Infinito, p. 62).

De Jacques Derrida y Alain Minc, «Penser ce qui vient», Le Nouveau Monde (París), 92 (1994), pp. 91-110. Traducción de Bruno Mazzoldi en El tiempo de una tesis. Desconstrucción e implicaciones conceptuales, Proyecto A Ediciones, Barcelona, 1997, pp. 29-39.




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30-10-10_ GPS5/ Splice, o la crítica de la razón científica
31-08-10_ TODAS LAS VIDAS, MI VIDA / SYNECDOQUE NEW YORK
31-08-10_ UNTITLEDSTRIP (ELEGÍAS)
02-09-10_ SUCESORES DE VOK
21-09-10_ La imagen-(contra)tiempo
02-06-10_ LOS USOS DE LA FICCIÓN
21-09-10_ LA PRIMERA PÁGINA
28-07-10_ LA MATERIA DE LOS SIGNOS.
25-07-10_ OPUS 4: OSTINATO UNENDLICHE (CODA)
01-06-10_ TAN VACÍO COMO CUANDO TODAVÍA NO ERA...
03-01-10_ En grand central station
06-01-10_ [Noli me legere, e-cK y cultura_RAM : 3 Libros + en PDF de autor ]
18-03-10_ ¿QUÉ HACER DE LA PREGUNTA "¿QUÉ HACER?"?
28-02-10_ Una imagen es una imagen es una imagen (tres escenarios)
29-11-09_ HACKEAR / JAQUEAR
07-02-10_ El último Joyce
07-11-09_ THE ROSEBERY LETTERS
18-10-09_ The Charles Bukowski Tapes
31-10-09_ RETÓRICAS DE LA RESISTENCIA
17-11-09_ La muerte del autor, de Roland Barthes * Simón Marchán Fiz
06-09-09_ Tres faux amis, desenmascarados mediante el análisis de conceptos
09-10-09_ Ernst Jünger * Tiempo mensurable y tiempo del destino
22-09-09_ Thomas Pynchon * Inherent Vice
03-09-09_ Muestra tus heridas
18-09-09_ Telepatía colectiva 2.0: pequeña teoría de las multitudes interconectadas (2007)
28-06-09_ Comer con los dedos
17-09-09_ La crítica de Postpoesía que estaba esperando
02-09-09_ DESAMBIGUACIÓN
05-07-09_ La palabra más terrible de nuestro tiempo es ERE
05-07-09_ Manuscrito hallado junto a una mano * Julio Cortazar
17-09-09_ Gilles Lipovetsky y Jean Serroy: La pantalla global. Cultura mediática y cine en la era hipermoderna
04-05-09_ El método de la igualdad * Jacques Rancière
17-09-09_ Ayn Rand [el manantial]
17-09-09_ Zizek aprieta fuerte el lápiz
17-09-09_ ARQUITECTURAL PARALLAX
17-09-09_ _ _ _
06-09-09_ EL NARRADOR IDÓNEO
13-09-09_ LAS AURAS FRÍAS
12-07-09_ Una vida absolutamente maravillosa
28-04-09_ On the idea of communism
12-07-09_ Envasado al vacío [noir and white]
03-05-09_ POR TU SEGURIDAD
06-09-09_ En busca del catálogo perdido
09-02-09_ SIN
03-01-09_ Beckett emocionante
09-02-09_ Peter Lamborn Wilson in NYC
29-01-09_ The Uses of the World "JEW"
03-12-08_ ¿Qué es lo contemporáneo? 
25-01-09_ Heidegger y el "Asereje
18-09-09_ Acto de Novedades [1964]
10-05-09_ Figures of subjective destiny: on Samuel Beckett
18-09-09_ Tan íntimo y efímero
02-01-09_ The girl who wanted to be God
26-10-08_ ctrol + c, ctrol + v
22-02-09_ Tejido cicatrizal
18-09-09_ Little Brother by Cory Doctorow
26-10-08_ Yo también odio Barcelona
28-09-08_ En el mundo interior del capital * Peter Sloterdijk
11-10-08_ No existe lo híbrido, sólo la ambivalencia * Jacques Rancière
18-09-09_ El fantasma del fantasma * Aproximaciones al régimen escópico de Las Meninas
11-10-08_ Remembering David Foster Wallace (R.I.P)
18-09-08_ Milagros de la vida * J.G. Ballard
08-09-08_ Rudyard Kipling * El rickshaw fantasma
07-08-08_ Descansa en paz * Leopoldo Alas
02-09-08_ Diseccionando a JG Ballard
01-08-08_ Las artes espaciales * Entrevista a Jacques Derrida - Peter Brunette y David Wills
02-09-08_ Ser es ser mediático
02-09-08_ Teoria del significado
22-07-08_ ¿Dios ha MUERTO?
30-06-08_ Tales of natural beauty * Edgar Allan Poe
22-07-08_ Passages from James Joyce's Finnegans Wake * Mary Ellen Bute (1965-67)
22-07-08_ El ejercicio crítico de la filosofía * entrevista a Barbara Cassin _ Gustavo Santiago
26-06-08_ Otra noche
18-09-08_ Baudrillard * La violencia de la imagen
25-05-08_ MiCrOsOfT suelta el SCANNER
06-06-08_ CAFÉ PEREC * Enrique Vila-Matas
10-06-08_ Unraveling Identity
11-05-08_ Hacerse sentir en el presente
13-05-08_ La responsabilidad del artista * Jean Clair
08-06-08_ La obra de arte y el fin de la era de lo singular
31-03-08_ Del Amor y la Muerte
01-04-08_ PROFESORES
13-04-08_ Los domingos de Baudelaire
24-03-08_ Samuel Beckett * Stirring still
22-03-08_ Llámalo NOCILLA
13-03-08_ Sombras y fantasmas aterradores, irónicos y malévolos
24-03-08_ Ecology: a New Opium for the Masses
02-04-08_ Encarnar la crítica
31-03-08_ Todo es y se ha hecho posible
02-03-08_ Dos días en Viena
16-03-08_ mirad, mirad, malditos (en souhaitant beaucoup de papillons)
19-02-08_ Download Steal This Book Today Alpha… Today!
24-03-08_ CERRADURA y LLAVE
24-03-08_ J. G. Ballard, de Shanghai al neo-barbarismo
24-03-08_ La educación del des-artista
24-03-08_ El descrédito de lo visible
24-03-08_ La inconsistencia de los modelos propietarios
24-03-08_ Censorship today
31-12-07_ ¿Estamos preparados para KINDLE?
25-12-07_ Arthur C. Clarke o la razón soñadora
16-12-07_ Alrededor del sueño africano
09-12-07_ 10 types of publication
11-12-07_ Chuck Palhniuk * Entrevista
31-10-07_ EBOOK: Overclocked by Cory Doctorow
02-11-07_ Amsterdam MON AMOUR !
14-10-07_ Y después del Pop
02-11-07_ Trouble with the Real: Lacan as a viewer of Alien*
25-09-07_ La paradoja del escritor sin cara
10-10-07_ La era postmedia
25-09-07_UBU. Selección Otoño 2007
19-09-07_ Cultura_RAM
15-06-08_ Corporeidad Kafkiana
26-08-07_ SPOOK COUNTRY, el manifiesto del pasado reciente
26-06-08_ El teatro de la resistencia electrónica
05-01-08_ McLuhan's Wake
31-07-07_ Alberto Vázquez-Figueroa: "Primero que lean gratis, luego ya comprarán"
23-07-07_ Writing's Crisis v.1.0
23-07-07_ J.G. Ballard - Shanghai Jim
23-06-07_ This one shooting skyward
13-06-07_ Noctem Aeternus
06-06-07_ J.G. Ballard: Shanghai Jim
26-06-07_ Un paraiso extraño
10-05-07_ Persuasión * Jane Austen
10-05-07_ Orgullo y Prejuicio * Jane Austen
23-05-07_ Everything is weird, Epifanio said.
06-05-07_ Hatred of Capitalism: A Semiotext(e) Reader
25-04-07_ El buen soldado * Ford Madox Ford
09-04-07_ Germán y Dorotea *  Goethe
09-04-07_ Esperando a Orlando
05-04-07_ Llamadas telefónicas * Roberto Bolaño
30-03-07_ Hatred of Capitalism: A Semiotext(e) Reader
28-03-07_ Los inconsolables de la catorce
27-03-07_ Los papeles de Aspern * Henry James
29-03-07_ Ortodoxia * G. K. Chesterton
24-03-07_ Kawabata * Lo bello y lo triste
20-03-07_ Jane Austen * Persuasión
10-03-07_ M. Eliade * Visiones de Oriente
30-05-07_ Gate of Heaven
31-05-07_ Noam Chomsky and the Media
06-03-07_ The atrocity exhibition * GJ Ballard covert art
06-03-07_ Secrecy and responsibility * Questions for Derrida and Dostoevsky
04-03-07_ Negro como el carbón
23-02-07_ Jacques Derrida * Leer lo Ilegible
07-03-07_  The End Again 
18-02-07_ Entrevista * Peter Sloterdijk 
19-02-07_ El manifiesto Neoyorkino y las gentes que lo abrazaron
11-02-07_ Siegfried Kracauer * Estética sin Territorio
04-02-07_ UbuWeb Featured Resources February 2007 Selected by Charles Bernstein
31-01-07_ The Waste Land by T.S. Eliot
03-05-07_ La historia del buen viejo y la bella muchacha
03-05-07_ La mujer zurda * Peter Handke
23-12-06_ El ayudante * Robert Walser
22-12-06_ Hypertext 3.0: Critical Theory and NewMedia in an Era of Globalization
20-12-06_ La mejor serie de TV
19-12-06_ Andre Gide * Los sotanos del Vaticano
18-12-06_ Robert Penn Warren * Todos los hombres del Rey
13-12-06_ E.M. Forster * Regreso a Howard's End
12-12-06_ Thomas Bernhard * El sotano
10-12-06_ Atrapada en el Limbo
28-12-06_ Impostor
15-12-06_ La herencia de Dorothy Parker
05-12-06_ Books... that's all
02-12-06_  E-BOOK: Top Ten Titles at Project Gutenberg
28-11-06_ El imitador de voces * Thomas Bernhard
07-12-06_ Notas sobre Imitación y Contagio en la Novela (a partir de Bakhtin)
10-12-06_ Del Limbo * Giorgio Agamben
21-11-06_ Pincha Pynchon?
13-07-07_ Qué sabía Descartes, de verdad? Dos biografías del filósofo
10-11-06_El Crimen Invisible * Catherine Crowe
06-11-06_ Un visionario entre charlatanes
01-11-06_ E-BOOK: Books to Read Before You Die, Part 3
29-10-06_electronic literature collection - vol. 1
26-10-06_ E-BOOK: Books to Read Before You Die, Part 2
22-10-06_ E-BOOK: Books to Read Before You Die, Part 1
09-10-06_Paz y surf
08-10-06_Zonas Autónomas Permanentes
20-09-06_Goethe * Las afinidades electivas
18-09-06_ AUDIO BOOK * Longer Poems from Librivox
14-09-06_Félix Duque * ¿Hacia la paz perpetua o hacia el terrorismo perpetuo?
02-09-06_Only Revolutions, Danielewski on the road
01-09-06_International Man of Mystery
31-08-06_Rudiger Safranski * El mal
07-09-06_Andre Dubus y los cánones
03-05-08_ Ernst Jünger * Tiempo mensurable y tiempo del destino
14-01-08_ Ernst Jünger * La Emboscadura
30-08-06_Sloterdijk en la era de la levitación
28-08-06_Escribid, malditos, escribid
20-08-06_AUDIO BOOK: Genesis (in Hebrew)
15-08-06_Thomas Bernhard... y yo (BobPop)
15-08-06_El Gran Hermano «BEAT»
13-08-06_E-BOOK: Five of Shakespeare's best
11-08-06_Cory Doctorow * Down and out in the magic kingdom
11-08-06_Stranger than science fiction
10-08-06_AUDIO BOOK: Metamorphosis by Kafka
07-08-06_Dave Eggers... y yo (BopPop)
06-08-06_Enséñame a filmar
01-08-06_Pensar el presente
30-07-06_El cuarto purgatorio * Carlo Frabetti
30-07-06_El hijo de Gutemberg * Borja Delclaux
27-07-06_On the Road' again -- this time unedited
25-07-06_Thomas Pynchon — A Journey into the mind of [P.]
26-07-06_Strange sexual practices take place
22-07-06_Talk Talk * T.C. Boyle
22-07-06_“Cuentos completos - I” de Philip K. Dick
01-08-06_The Second Coming of Philip K. Dick
25-07-06_¿Le sirvo un poco más de té, señor Nabokov?
04-07-06_Man In Black
01-07-06_Las preguntas de Heidegger
29-06-06_Más de 300.000 obras gratis
26-06-06_Charles-Louis Philippe * Bubu de Montparnasse
18-06-06_Juan Carlos Castillón * Las políticas del secreto
18-06-06_Vernon Lee * La voz maligna
12-06-06_Bloomsday 06
12-06-06_Animales todos
17-06-06_Hagakure
07-06-06_De Sun Tzu a la Xbox: juegos de guerra
03-06-06_James Mangan * Una aventura extraordinaria en las sombras
12-06-06_Harold Bloom * Jesús y Yahvé, los nombres divinos
01-06-06_Conferencia de Felipe Martínez Marzoa: El pensamiento de Heidegger
30-05-06_Stefan Zweig * La impaciencia del corazón
22-05-06_Joris-Karl Huysmans * Cornelis Bega
19-05-06_Metáforas que nos piensan
06-06-06_Synesthesia and Intersenses: Intermedia
06-06-06_The Gospel according to Philip K. Dick
14-05-06_El Dios de las pesadillas * Paula Fox
14-05-06_La pelirroja * Fialho de Almeida
07-05-06_Chuck Klosterman * Pégate un tiro para sobrevivir
07-06-06_Slavoj Zizek * Lacrimae rerum
04-05-06_Eugenio Trías * Prefacio a Goethe
04-05-06_Ray Bradbury * Calidoscopio
04-08-06_Un día perfecto para el pez plátano
04-05-06_Seymour Glass
04-05-06_Julio Camba * La ciudad automática
07-06-06_Dictator Style
04-05-06_Rudiger Safranski * Schiller, o la invención del idealismo alemán
28-04-06_Michel Houellebecq * H. P. Lovecraft. Contra el mundo, contra la vida
04-05-06_El corazón de las tinieblas * Síntesis selvática
22-04-06_G. Flaubert * Diccionario de los lugares comunes
21-04-06_¡¡MADRID LEE!! (y otras pildoras de su interes)
21-04-06_HOWL fifty years later
21-04-06_Cees Nooteboom * Perdido el paraíso
01-05-06_Las Tres Vanguardias
19-04-06_El libro de Jack. Una biografía oral de Jack Kerouac
23-04-06_Hegel - Chesterton: German Idealism and Christianity
10-04-06_FRENCH THEORY * Posteridades intelectuales
11-04-06_La literatura y el mal
09-04-06_Corman McCarthy
09-04-06_Gabriele d’Annunzio * De cómo la marquesa de Pietracamela donó sus bellas manos a la princesa de Scúrcula
09-04-06_Saved Kashua * Árabes danzantes
09-04-06_Jim Mccue * No Author Served Better
09-04-06_Gary Adelman * Naming Beckett’s Unnamable
09-04-06_Thomas Browne * Sobre errores vulgares
08-04-06_Encuentros con Beckett
09-04-06_Michiko Tsushima * The Space of Vacillation
08-04-06_Trotsky * Memoria de un revolucionario permanente
08-04-06_Rafael Doctor * Masticar los tallos...
03-04-06_Edie... Sedgwick
02-04-06_El corazón de las tinieblas * Joseph Conrad
01-04-06_Parientes pobres del diablo * Cristina Fernández Cubas
01-04-06_China S.A. * Ted Fishman
01-04-06_Subnormal * Sergi Puertas
21-04-06_Homúnculos y Demonios
30-03-06_Creación e Inteligencia Colectiva * El libro.
28-03-06_Young Adult Fiction
25-03-06_Nada es sagrado, todo se puede decir * Raoul Vaneigem
25-03-06_Tras la verdad literaria * Herman Melville
22-03-06_Lovercraft según Houllebecq
19-03-06_Cees Nooteboom | Perdido el paraíso
16-03-06_La idea de Europa | George Steiner
16-03-06_Contra el fanatismo | Amos Oz
16-03-06_La sociedad invisible | Daniel Innerarity
13-03-06_Ashbery. Autorretrato en espejo convexo
23-07-07_ Autor, autor
25-03-06_Pushkin, Mozart y Salieri
04-03-06_Across the Universe | 'Counting Heads'
13-03-07_El Hombre variable
19-03-06_Entrevista: Bret Easton Ellis / Lunar Park
26-02-06_Bloy, profeta en el desierto / Historias impertinentes
26-02-06_Tratado de ateología
13-02-06_Contra la escritura por encargo / Hipotermia
07-02-06_El mono científico
07-02-06_El Relojero
19-03-06_La obra maestra desconocida / Honoré de Balzac
29-01-06_Un caso de Identidad / Arthur conan Doyle
29-01-06_Una escritora entre Oriente y Occidente / Entrevista: Amélie Nothomb
29-01-06_Viaje al fondo de la habitación / Tibor Fischer
23-01-06_Puntualmente / Günter Grass
18-01-06_Two Million Feet of Vinyl
16-01-06_No tan libres como parece
09-01-06_The Coming Meltdown
07-01-06_Palabra
07-01-06_Nada volvió a ser lo mismo
06-01-06_A Debut Novel Serves Up an Irish Stew in London
27-12-05_Jazz and Death: Medical Profiles of Jazz Greats
06-01-06_John Berger: /«Una vida sin deseos no merece la pena»
03-12-05_La gran obra de Murasaki Shikibu
03-10-05_« Tríptic hebreu » / (fragmento)
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10-06-05_Samuel Beckett » Deseos del hombre y Carta Alemana
06-06-05_Ali Smith » Supersonic 70s

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