La ficción literaria nos dice poco sobre la realidad, pero mucho sobre nuestras posibles relaciones con ella. Rosset plantea una disyuntiva: o vivimos en la realidad idiota o entre los dobles ficticios. Gonzalo Torné de la Guardia, Sentido y falsedad
o homeless backstage qué hace una cenicienta como tú
El sentido de una palabra no es más que una madeja rutilante de conceptos y de imágenes que se iluminan a su alrededor. La remanencia de esta claridad semántica orientará la extensión del grafo luminoso desencadenado por la palabra siguiente, y así sucesivamente, hasta que una forma particular, una imagen global brille un instante en la noche del sentido. Transformará quizás imperceptiblemente el mapa estelar, luego desaparecerá para dejar lugar a otras constelaciones. Pierre Lévy, Las tecnologías de la inteligencia. El futuro del pensamiento en la era informática, "Rayos"
considerando un errar en la Red, intento
Para Kramer (1997) esta interactividad telemática presenta rasgos distintivos que deben ser considerados en la conceptualización del proceso comunicativo, como es que en la red es posible interactuar con datos y no directamente con personas, es decir, se establecería una primera relación material más que personal. En este proceso se prescinde del aspecto ilocutivo o paralingüístico de la actividad simbólica, la interacción tiene el estatus de juego, el universo de datos legibles en la máquina es la exteriorización del principio de la intertextualidad, y se crea una nueva forma de memoria colectiva. Diana M. Kiss de Alejandro, Los procesos de la comunicación interpersonal en internet
constante
El espectáculo refleja, pues, cada vez menos el espectáculo del mundo y más una crisis de lo real; deja transpirar sus fisuras, que afectan el status del sujeto (crisis del héroe), traducen la primacía de la performance sobre el texto y producen una «desrealización de lo real», con una tendencia a la auto-referencialidad. Gérard Imbert, De lo espectacular a lo especular
Doble cruce de fronteras hacia lo ausente de uno mismo, posibilitado por un recuerdo que desvela la reformulación de la frontera desde ese lugar fijo que debía ser cruzado para obtener los signos que construyeran una identidad, a un punto móvil que debe ser buscado para que retenga uno de esos dos conceptos solapados por nuestra errancia. Permitiendo, finalmente, la liberación hacia una nueva (y verdadera) errancia sobre la que construir libremente y sin tumores, la identidad de uno mismo en el terreno virgen de la propia ausencia. Ricardo Adalia Martín, El paso suspendido de Lisandro Alonso
de alcanzar la reconstrucción
Ésta es nuestra herencia, la de nuestra época. Locura de la deriva en un sentido: tablas que proliferan, desafío ostensible a toda razón clasificadora, trabajo de Sísifo, pero sabiduría y saber en otro sentido: Warburg comprendió que el pensamiento no es cuestión de formas halladas, sino de formas que se transforman. Cuestión de "migración" (Wanderung) perpetua, como a él le gustaba decir. Él había comprendido que la propia disociación es susceptible de analizar, de remontar, de releer la historia del hombre. Georges Didi-Huberman, El atlas de imágenes. Releer (remontar) el mundo, EXIT Cortar y pegar Año 8 - #35 Agosto / Septiembre / Octubre 2009
en lo disperso
En sus mejores momentos, el cine de Marguerite Duras se asemeja a un tapiz tejido pacientemente, entrelazando y entrecruzando hilos, con una melodía cantada de fondo: la mano, o la cámara, se desplaza con lentitud en un gesto y un recorrido que podemos prever -nos sobra tiempo para hacerlo-, pero que no se nos ocurriría detener, ni menos acelerar. Como si sólo existiera esa forma o ese ritmo para tejer, ese único recorrido para abrirse paso y hacer rodar el tiempo. Gonzalo de Lucas, Los colores de la voz
con la fragilidad del hilo de voz las palabras al vuelo


