EL INTENTO DE RESPUESTA: lo más peligroso no es perder la memoria
Pero no. La memoria no es ningún refugio. Sólo queda un inconsistente balbuceo de nombres de calles que ya no existen. Alejandro Zambra, La vida privada de los árboles
sino olvidarse de que es un (no sé si) lugar en el que una aleatoria coincidencia de (no sé si) imágenes inventadas o robadas (SI No a algo, a alguien o, en cualquier caso, al tiempo) juegan a combinarse apareciendo y desapareciendo
Se acerca a la pared de la pieza blanca: decide, con absurda seriedad, si la pared es blanca como el invierno o blanca como la nieve. No sabe si es posible pintar una pared del color de la nieve. No conoce la nieve. Cierra los ojos y presiona sus párpados veinte, treinta segundos Y regresa, con cautela, con miedo, a este relato de contornos fijos, que por momentos se asemeja a un libro para aprender a pintar. Alejandro Zambra, La vida privada de los árboles
PASAR LA PÁGINA y dar el paso obligado de un año a otro
Sería preferible cerrar el libro, cerrar los libros, y enfrentar, sin más, no la vida, que es muy grande, sino la frágil armadura del presente. Alejandro Zambra, La vida privada de los árboles
hacer borrón y cuenta nueva (o no): agarrarse al badajo de las campanadas a modo de liana
Invadida por una mezcla de alivio y decepción, cierra el libro. Su vida no ha cambiado. Probablemente mañana va a releerlo para confirmar sus impresiones. Pero no va a ir al puente, no va a recordar ninguna historia que le dé sentido al presente, al pasado, al futuro. No quiere hacer trampas. Su vida no ha cambiado: no sabe más, no sabe menos. No siente más, no siente menos. Alejandro Zambra, La vida privada de los árboles
en cualquier caso el cambio es relativo y siempre menos de lo que ciertos condicionantes disparan; saber lo que se dice saber, uno nunca sabe pero sentir, SENTIRSE ÁRBOL y tras la corteza, el vapor cálido que susurra "un poema para regalar a un niño al que se acaba de morir su madre" (con el frío, la condensación: gotas que se deslizan y EL INTENTO DE RESPUESTA adopta las palabras de Alejandro Zambra:
Hace unos días, cuando murió el gato de Daniela, Julián recordó un poema de Wislawa Szymborska, y fue a la biblioteca, pensando en leérselo a la niña para consolarla. Después de buscar un rato en las repisas se dio cuenta de que aquel volumen verde, de editorial Hiperión, era uno más de los libros que había dejado en casa de Karla. Alejandro Zambra, La vida privada de los árboles)

