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01.05.2017 / Sesión no Iniciada 
_LITERATURA * ENSAYO

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En estos tiempos de hipercomunicación bastaría la invitación de enviar a un amigo cualquiera de los textos que consideres interesantes algo redundante: demasiada comunicación, demasiados textos y , en general, demasiado de todo.
Es posible que estemos de acuerdo... pero cuando encuentras algo interesante en cualquier sitio, la red, la calle, tu casa, o un lugar escondido y remoto, compartirlo no sólo es un acto (acción, hecho) de amistad o altruismo, también es una manera de ahorrar tiempo a los demás (y de que te lo ahorren a ti (si eres afortunado) a costa del tiempo que tu has podido derrochar (emplear) y el gustazo de mostrar que estuviste ahí (o donde fuera ) un poco antes (el tiempo ya no es más el que era).
Comparte con tus conocidos aquello que encuentras, es evolución.
Un paraiso extraño
26-06-07 Philip K. Dick 

 

El capitán Johnson fue el primer hombre en salir de la nave. Estudió las grandes selvas onduladas, kilómetros y kilómetros de un verde que hería los ojos. El cielo era de un azul muy puro.

UN PARAÍSO EXTRAÑO
Philip K. Dick



Más allá de los árboles se veía el límite de un océano, del mismo color que el cielo, a no ser por la burbujeante superficie de las algas marinas, increíblemente brillantes, que oscurecían el azul hasta proporcionarle un tono púrpura.
Sólo un metro separaba el tablero de control de la escotilla automática, y desde allí bastaba con bajar la rampa hasta pisar la blanda tierra negra, removida por el chorro de los motores y esparcida por todas partes, todavía humeante. Se protegió los ojos del sol dorado y, al cabo de un momento, se quitó las gafas y las limpió con la manga. Era un hombre de corta estatura, delgado y de tez cetrina. Parpadeó nerviosamente y volvió a ponerse las gafas. Aspiró una profunda bocanada del aire caliente, lo retuvo en sus pulmones, dejó que se expandiera por todo su sistema, y luego lo expulsó a regañadientes.
—No está mal —comentó Brent desde la escotilla abierta.
—Si este lugar estuviera más próximo a Terra, habría latas de cerveza vacías y platos de plástico por todas partes. Los árboles habrían desaparecido. Habría motores a reacción viejos tirados en el agua. Las playas despedirían un hedor de mil demonios. Construcciones Terranas habría instalado ya un par de millones de pequeñas casas de plástico.
Brent manifestó su indiferencia con un gruñido. Saltó al suelo. Era un hombre ancho de pecho, fornido, de brazos morenos y peludos.
—¿Qué es aquello? ¿Una especie de senda?
El capitán Johnson sacó un plano estelar y lo examinó.
—Ninguna nave ha informado sobre la existencia de esta zona antes que nosotros. Según este plano, todo el sistema está deshabitado.
Brent lanzó una carcajada.
—¿No se le ha ocurrido que podría existir aquí una civilización no terrana?
El capitán Johnson acarició su pistola. Nunca la había utilizado. Era la primera vez que le encomendaban una misión de exploración fuera de la zona patrullada de la galaxia.
—Tal vez debiéramos marcharnos. De hecho, no tenemos mapa de este planeta. Ya hemos trazado los mapas de los tres planetas mayores, y éste no hace falta.
Brent se acercó a la senda. Se agachó y palpó la hierba arrancada.
—Algo ha pasado por aquí. Hay marcas impresas en la tierra. —Lanzó una exclamación de asombro—. ¡Pisadas!
—¿Gente?
—Parece una especie de animal. Grande... Tal vez un felino. —Brent se irguió con expresión pensativa—. Tal vez podríamos ir de caza, aunque sólo fuera por deporte.
El capitán Johnson agitó las manos, nervioso.
—Ignoramos cómo son estos animales. Juguemos sobre seguro y quedémonos en la nave. Realizaremos la exploración desde el aire; el proceso habitual será suficiente para un lugar como éste. No tengo ganas de continuar aquí. —Se estremeció—. Me pone la piel de gallina.
—¿La piel de gallina?
Brent bostezó, se estiró y se internó en la senda, hacia la extensión ondulante de selva verde.
—A mí me gusta. Un parque nacional de buen tamaño, incluida fauna salvaje. Usted quédese en la nave. Yo voy a divertirme un poco.

Brent avanzaba con cautela por el oscuro bosque, la mano apoyada sobre su pistola. Era un superviviente de los viejos tiempos. En su buena época había visitado muchos lugares remotos, los suficientes para saber lo que estaba haciendo. Se detenía de vez en cuando, examinaba la senda y palpaba el suelo. Las huellas continuaban y se añadían otras. Todo un grupo de animales había recorrido este camino, varias especies, todas de gran tamaño. Debían acudir en busca de agua. Un río o laguna.
Trepó a una elevación..., y se agachó de repente. Algo más adelante, un animal estaba enroscado sobre una roca plana, con los ojos cerrados, dormido. Brent describió un amplio círculo, siempre de cara al animal. Era un felino, desde luego, pero de una clase que no había visto nunca. Parecía un león, pero más grande. Tan grande como un rinoceronte terrano. Larga melena, grandes patas almohadilladas, una cola semejante a una soga retorcida. Algunas moscas deambulaban sobre sus flancos; los músculos se tensaron y las moscas salieron volando. Tenía la boca entreabierta. Vio los blancos colmillos que brillaban al sol. Una lengua rosada enorme. Respiraba lenta y pesadamente, y roncaba.
Brent jugueteó con su pistola. Como buen deportista, no podía matarlo mientras dormía. Tendría que tirarle una piedra para despertarlo. Como un hombre enfrentado a una fiera que le doblaba en peso, estuvo tentado de perforarle el corazón y transportar los restos a la nave. La cabeza quedaría fenomenal; todo el maldito pellejo quedaría fenomenal. Inventaría una historia adecuada: el animal había caído sobre él desde una rama, o tal vez había surgido como una exhalación de la espesura, rugiendo de manera espeluznante.
Se arrodilló, apoyó el codo derecho sobre la rodilla derecha, aferró la culata de la pistola con la mano izquierda, cerró un ojo y apuntó con cuidado. Respiró hondo, estabilizó el arma y soltó el seguro.
Cuando estaba a punto de apretar el gatillo, otros dos grandes felinos pasaron a su lado, olfatearon un momento a su dormido compañero y se internaron en la espesura.
Brent bajó la pistola con la sensación de haber hecho el ridículo. Los dos animales no le habían prestado la menor atención. Uno le había dedicado un breve vistazo, pero ninguno se detuvo o mostró extrañeza. Se puso en pie, vacilante, la frente cubierta de un sudor frío. Dios santo, si hubieran querido le habrían hecho trizas. Les daba la espalda...
Tenía que ser más precavido. No debía quedarse quieto, sino continuar avanzando o regresar a la nave. No, no quería regresar a la nave. Aún necesitaba dar una lección al mediocre de Johnson. El pequeño capitán, probablemente, estaría sentado ante los controles, nervioso, preguntándose qué le habría pasado. Brent se abrió paso con cautela entre los arbustos, dejó atrás al felino dormido y volvió a entrar en la senda. Exploraría un poco más, encontraría algo que valiera la pena llevarse, tal vez acamparía para pasar la noche en algún lugar protegido. Tenía un paquete de raciones y, en caso de emergencia, podía llamar a Johnson con su transmisor de garganta.
Desembocó en una pradera llana. Crecían flores por todas partes, amarillas, rojas y violeta. Caminó a buen paso entre ellas. El planeta era virgen, en estado todavía primitivo. Ningún humano lo había hollado. Como Johnson había afirmado, dentro de un tiempo estaría sembrado de platos de plástico, latas de cerveza y desperdicios podridos. Quizá pudiera obtener el derecho de explotación. Fundar una empresa y reclamar la entera posesión. Después, lo parcelaría poco a poco, sólo para gente exquisita. Con la promesa que no habría comercios, sólo las casas más exclusivas. Un paraíso para terranos acaudalados que tuvieran mucho tiempo libre. Pescar y cazar; toda la caza mayor que les viniera en gana. Y mansa, desconocedora de los humanos.
Su plan le satisfizo. Mientras salía del prado y se internaba entre los árboles, pensó en cómo conseguir la inversión inicial. Quizá debería asociarse con otras personas, gente de dinero. Necesitarían promoción y publicidad, poner toda la carne en el asador. Los planetas vírgenes escaseaban; hasta podía ser el último. Si fracasaba, tal vez pasaría mucho tiempo antes que tuviera otra oportunidad de...
Sus pensamientos se interrumpieron. Todo su plan se vino abajo. Experimentó una cruel decepción y se detuvo bruscamente.
La senda se ensanchaba más adelante. Los árboles estaban más distanciados. La luz del sol penetraba en la silenciosa oscuridad de los helechos, matorrales y flores. Un edificio se erguía sobre una pequeña elevación. Una casa de piedra con escalinata, porche, sólidas paredes blancas como mármol. Un jardín crecía a su alrededor. Ventanas. Un camino particular. Edificios más pequeños en la parte de atrás. Todo muy pulcro, bonito..., y de aspecto muy moderno. Una pequeña fuente esparcía agua azul. Algunas aves deambulaban por los senderos de gravilla.
El planeta estaba habitado.
Brent se aproximó con cautela. Un hilo de humo azul surgía de la chimenea de piedra. Detrás de la casa había gallineros, algo parecido a una vaca que dormitaba en la sombra, cerca de su abrevadero. Otros animales, algunos semejantes a perros, un grupo compuesto, en apariencia, de ovejas. Una granja normal, aunque no se parecía a ninguna granja que hubiera visto. Los edificios parecían de mármol, o al menos ése era su aspecto. Y una especie de campo de fuerza impedía que los animales se escaparan. La limpieza era total. En un rincón, un tubo de evacuación absorbía las aguas y las introducía en un depósito a medias enterrado.
Llegó a la escalinata que conducía al porche y, tras una breve vacilación, empezó a subir. No estaba especialmente asustado. Calma y serenidad reinaban en aquel lugar. Era difícil imaginar que acechara algún peligro. Llegó a la puerta, titubeó y buscó el pomo.
No había pomo. Nada más tocarla, la puerta se abrió. Brent entró, desconcertado. Se encontró en un lujoso pasillo. Cuando sus botas pisaron las tupidas alfombras, se encendieron unas luces indirectas. Largos cortinajes ocultaban las ventanas. Muebles enormes. Miró en una habitación: máquinas y objetos extraños, cuadros en las paredes, estatuas en los rincones. Dobló una esquina y desembocó en un amplio vestíbulo. Ni rostro de presencia humana.
Un animal enorme, del tamaño de un pony, salió por una puerta, le olfateó con curiosidad, lamió su muñeca y se alejó. Le vio marchar, con el corazón en un puño.
Manso. Todos los animales eran mansos. ¿Qué clase de seres habían construido ese lugar? El pánico se apoderó de él. Tal vez se trataba de otra raza, procedente de otra galaxia. Tal vez el planeta era la frontera de un imperio extraterrestre, una especie de posición avanzada.
Mientras pensaba en todo esto y se preguntaba si debía salir, correr de vuelta a la nave e informar a la estación Orión IX, oyó un crujido a su espalda. Se volvió de inmediato, la mano presta a sacar la pistola.
—¿Quién...? —jadeó.
Y se quedó petrificado.
Vio a una muchacha ante él, una muchacha de rostro sereno, grandes ojos oscuros, larga cabellera negra. Era casi tan alta como él, algo menos de un metro ochenta. Cascadas de cabello negro se derramaban sobre sus hombros y colgaban hasta la cintura. Vestía una túnica de un extraño material metálico. Incontables facetas brillaban, centelleaban y reflejaban las luces del techo. Sus labios eran rojos y sensuales. Tenía los brazos cruzados bajo los pechos, que se movían al compás de la respiración. A su lado estaba el animal parecido a un pony que le había olfateado antes.
—Bienvenido, señor Brent —dijo la muchacha, sonriente.
Brent distinguió sus diminutos dientes blancos. Su voz era suave y melodiosa, de una pureza notable. Dio media vuelta de repente. La túnica revoloteó a su espalda cuando atravesó la puerta y entró en otra habitación.
—Acompáñeme. Le estaba esperando.
Brent obedeció con cautela. Había un hombre al final de una larga mesa, que le observaba con evidente desagrado. Era enorme, más de metro ochenta, de hombros y brazos robustos que se tensaron cuando se abotonó la capa y caminó hacia la puerta. La mesa estaba cubierta de platos y cuencos. Criados robot se llevaron las cosas en silencio. Era obvio que la muchacha y el hombre habían terminado de comer.
—Éste es mi hermano —dijo la chica, indicando al gigante de rostro sombrío. Dedicó un cabeceo a Brent, intercambió unas pocas palabras con la muchacha en un idioma desconocido y líquido, y se marchó sin más. Sus pasos se alejaron por el pasillo.
—Lo siento —murmuró Brent—. No era mi intención interrumpirles.
—No se preocupe. Ya se iba. De hecho, no nos llevamos muy bien. —La muchacha apartó las cortinas y dejó al descubierto una amplia ventana que daba al bosque—. Su nave está estacionada ahí fuera. ¿La ve?
Brent tardó un momento en localizar la nave. Se fundía con el paisaje a la perfección. Sólo cuando se elevó de repente en un ángulo de noventa grados, comprendió que había estado allí todo el rato. Había pasado a escasos metros del vehículo.
—Es una gran persona —dijo la muchacha, y volvió a correr la cortina—. ¿Tiene hambre? Siéntese y coma conmigo. Ahora que Aeetes se ha ido, estoy sola por completo.
Brent se sentó, cauteloso. La comida tenía buen aspecto. Los platos eran de un metal semitransparente. Un robot dispuso ante él platos, cuchillos, tenedores, cucharas, y esperó las órdenes. La muchacha habló en su extraño idioma líquido. El robot sirvió a Brent y se retiró.
La muchacha y él se quedaron a solas. Brent comió con avidez; la comida era deliciosa. Rompió las alas de algo parecido a un pollo y las devoró con pericia. Bebió un vaso de vino tinto, se secó la boca con la manga y atacó un cuenco de frutas. Verduras, carnes condimentadas, mariscos, pan caliente, lo engulló todo con placer. La muchacha apenas comió. Le miraba con curiosidad, hasta que terminó por fin y apartó los platos vacíos.
—¿Dónde está su capitán? —preguntó la joven—. ¿No ha venido?
—¿Johnson? Se quedó en la nave. —Brent eructó ruidosamente— ¿Cómo es que habla terrano? No es su idioma natal. ¿Cómo ha sabido que no he llegado solo?
La joven lanzó una melodiosa carcajada. Se secó sus bonitas manos con una servilleta y bebió de una copa de color rojo oscuro.
—Les observamos por la pantalla. Despertaron nuestra curiosidad. Es la primera vez que una de sus naves llega tan lejos. Sus intenciones nos intrigaban.
—No habrá aprendido terrano observando nuestra nave por una pantalla.
—No. Gente de su raza me enseñó el idioma. Hace mucho tiempo. Hablo su idioma desde hace tanto tiempo que ya no recuerdo cuándo lo aprendí.
Brent se quedó estupefacto.
—Pero ha dicho que nuestra nave ha sido la primera en llegar al planeta.
La muchacha volvió a reír.
—Es verdad, pero hemos visitado a menudo su pequeño mundo. Sabemos todo sobre él. Cuando viajamos en esa dirección es un punto de parada fijo. He estado muchas veces, aunque no últimamente, sino en los viejos tiempos, cuando viajaba más.
Un escalofrío recorrió a Brent.
—¿Quiénes son ustedes? ¿De dónde vienen?
—Ignoro cuál es nuestro planeta madre. Ahora, nuestra civilización se ha esparcido por todo el Universo. Es probable que se iniciara en un sólo lugar, en épocas legendarias, pero ahora está por todas partes.
—¿Por qué no nos hemos encontrado antes con ustedes?
La joven sonrió y siguió comiendo.
—¿No me ha oído? Se han encontrado con nosotros. A menudo. Incluso hemos traído terranos aquí. Recuerdo una ocasión muy concreta, hace unos cuantos miles de años...
—¿Qué duración tienen sus años?
—No tenemos años. —Los oscuros ojos de la muchacha se clavaron en él, brillantes de ironía—. Quería decir años terranos.
Brent tardó un minuto en asimilar el golpe.
—Mil años —murmuró—. ¿Ha vivido mil años?
—Once mil —respondió la joven con naturalidad. Movió la cabeza y un robot quitó los platos. Se reclinó en la silla, bostezó, se estiró como un gato y se puso en pie bruscamente—. Venga. La comida ha terminado. Le enseñaré mi casa.
Brent corrió tras ella. Su confianza se tambaleaba.
—Es usted inmortal, ¿verdad? —Se interpuso entre ella y la puerta, la respiración alterada, el rostro congestionado—. No envejece.
—¿Envejecer? No, claro que no.
Brent consiguió farfullar algo más.
—Son dioses.
La muchacha sonrió y sus ojos oscuros centellearon.
—En realidad no. Ustedes poseen casi lo mismo que nosotros; casi tantos conocimientos, ciencia, cultura. Algún día se pondrán a nuestra altura. Somos una raza vieja. Hace millones de años, nuestros científicos lograron detener el proceso de decadencia. Desde entonces, ya no morimos.
—Por lo tanto, su raza permanece constante. Nadie muere, nadie nace.
La muchacha abrió la puerta y salió al pasillo.
—Oh, no paran de nacer niños. Nuestra raza crece y se expande. —Se detuvo ante una puerta—. No hemos renunciado a ningún placer. —Examinó a Brent, sus hombros, brazos, pelo oscuro, cara rotunda, con aire pensativo—. Somos casi como ustedes, excepto que nosotros somos eternos. Supongo que algún día también resolverán este problema.
—¿Han vivido entre nosotros? —preguntó Brent. Empezaba a comprender—. Entonces, todos aquellos mitos y religiones antiguos eran ciertos. Dioses. Milagros. Se pusieron en contacto con nosotros, nos dieron cosas. Hicieron cosas por nosotros.
La siguió al interior de la habitación, maravillado.
—Sí, supongo que hemos hecho algo por ustedes, cuando íbamos de paso.
La muchacha paseó por la habitación y bajó los enormes cortinajes. Una suave oscuridad cayó sobre los sofás, libreros y estatuas.
—¿Juega al ajedrez?
—¿Ajedrez?
—Es nuestro deporte nacional. Se lo enseñamos a uno de sus antepasados brahmanes. —El desencanto se dibujó en su menudo rostro—. ¿No juega? Qué pena. ¿Qué hace? ¿Y su compañero? Daba la impresión de poseer una capacidad intelectual mayor que la de usted. ¿Juega al ajedrez? Tal vez debiera ir a buscarle.
—Yo no opino lo mismo —contestó Brent, y se acercó a ella—. Por lo que yo sé, no hace nada de nada.
La tomó por el brazo. La muchacha se soltó, atónita. Brent la rodeó con sus grandes brazos y la apretó contra su cuerpo.
—Creo que no nos va a hacer la menor falta.
La besó en la boca. Sus rojos labios eran cálidos y suaves. La joven se debatió con violencia. Brent notó los movimientos de su esbelto cuerpo, que se frotaba contra el suyo. Una nube de fragancia surgía de su cabello oscuro. Ella le arañó con sus uñas afiladas. Sus pechos se agitaron con el esfuerzo. Se liberó y retrocedió, los ojos brillantes, la respiración entrecortada, el cuerpo en tensión, y apretó la túnica luminosa contra el cuerpo.
—Podría matarte —susurró. Tocó su cinturón enjoyado—. No lo entiendes, ¿verdad?
Brent avanzó.
—Es probable que puedas, pero apuesto a que no lo harás.
La joven dio un paso atrás.
—No seas idiota. —Una fugaz sonrisa pasó por sus labios rojos—. Eres valiente, pero no muy inteligente. En un hombre, de todas formas, no es una mala combinación. Estúpido y valiente. —Esquivó su mano con agilidad y se puso fuera de su alcance—. Estás en buena forma física. ¿Cómo lo consigues a bordo de esa pequeña nave?
—Cursos de preparación física trimestrales —respondió Brent. Se interpuso entre ella y la puerta—. Debes aburrirte mucho aquí, tan sola. Después de los primeros miles de años debe ser angustioso.
—Siempre se me ocurre algo que hacer. No te acerques más. Aunque admiro tu atrevimiento, te advierto que...
Brent la atrapó. La joven se revolvió como una fiera. Brent aprisionó sus manos detrás de la espalda, arqueó su cuerpo y besó sus labios entreabiertos. Ella respondió con un mordisco de sus diminutos dientes blancos. Brent gruñó y apartó la cara. La muchacha, sin dejar de luchar, rió, con un brillo burlón en sus ojos. Su respiración se aceleró. Tenía las mejillas coloradas, sus pechos casi al descubierto temblaban y su cuerpo se retorcía como un animal atrapado. Brent rodeó su cintura y la aprisionó entre sus brazos.
Una ola de fuerza le golpeó.
Soltó a la muchacha, que recobró el equilibrio con facilidad y retrocedió con gráciles movimientos. Brent estaba doblado por la mitad, pálido de dolor. Un sudor frío cubría su cuello y manos. Se desplomó en un sofá y cerró los ojos. Tenía los músculos agarrotados y el cuerpo transido de dolor.
—Lo siento —dijo la chica. Paseó por la habitación sin hacerle caso—. Ha sido por tu culpa; ya te dije que fueras con cuidado. Será mejor que te largues y vuelvas a tu nave. No quiero que te pase nada. Matar terranos es contrario a nuestros principios.
—¿Qué..., qué ha sido eso?
—Poca cosa. Una forma de repulsión, imagino. Este cinturón fue construido en uno de nuestros planetas industriales. Me protege, pero no tengo ni idea de cómo funciona.
Brent consiguió levantarse.
—Eres muy dura para ser tan joven.
—¿Joven? Soy muy vieja para ser una joven. Ya era vieja antes que tú nacieras. Ya era vieja antes que tu raza fabricara cohetes espaciales. Ya era vieja antes que supieran fabricar ropa y escribir sus pensamientos con símbolos. He visto a tu raza avanzar, caer en la barbarie y avanzar otra vez. Infinitas naciones e imperios. Ya vivía cuando los egipcios empezaron a esparcirse por Asia Menor. Vi a los constructores de ciudades del valle del Tigris levantar sus casas de ladrillo. Vi los carros de guerra asirios dirigirse hacia la batalla. Mis amigos y yo visitamos Roma, Grecia, Minos, Lidia y los grandes reinos de los pieles rojas. Éramos dioses para los antiguos, santos para los cristianos. Vamos y venimos. A medida que tu raza avanza, nuestras visitas son menos frecuentes. Tenemos otras estaciones de tránsito; el de ustedes no es nuestro único punto de parada.
Brent permaneció en silencio. Su cara empezaba a recobrar el color. La chica se había dejado caer en uno de los mullidos sofás; se había recostado contra una almohada y le miraba con serenidad, un brazo caído a un lado y el otro descansando sobre el regazo. Tenía sus largas piernas dobladas bajo el cuerpo, con los diminutos pies apretados. Parecía una gata satisfecha, reposando después de cazar. A Brent le costaba creer lo que había oído, pero su cuerpo le dolía. Había recibido una ínfima descarga de energía y casi le había matado. Debía pensar en aquello.
—¿Y bien? —preguntó la joven—. ¿Qué vas a hacer? Se está haciendo tarde. Creo que deberías regresar a tu nave. El capitán se estará preguntando qué te ha pasado.
Brent se acercó a la ventana y apartó los pesados cortinajes. El sol se había puesto. La oscuridad se había adueñado de los bosques. Las estrellas ya empezaban a salir, diminutos puntos blancos que se destacaban contra el fondo violeta. A lo lejos se dibujaba la silueta de unas colinas, negras y ominosas.
—En caso de emergencia puedo comunicarme con él. —Brent señaló su cuello—. Puedo decirle que estoy bien.
—¿Lo estás? No deberías estar aquí. ¿Crees que sabes lo que estas haciendo? Crees que me puedes manejar. —Se incorporó un poco y apartó el cabello negro de los hombros—. Veo lo que pasa por tu mente. Soy muy parecida a una chica con la que tuviste un lío, una morena a la que tratabas como te daba la gana, y luego te jactabas de ello ante tus compañeros.
Brent enrojeció.
—Eras telépata. Tendrías que habérmelo dicho.
—Sólo en parte. Justo lo necesario. Tírame tus cigarrillos. Aquí no tenemos esas cosas.
Brent rebuscó en el bolsillo, sacó el paquete y se lo tiró. Ella encendió uno y lo inhaló con aire satisfecho. Una nube de humo gris la envolvió y se mezcló con las sombras de la habitación. Los rincones se fundieron con la penumbra. La joven se convirtió en una forma vaga, encogida en el sofá, el cigarrillo encendido entre sus labios rojos.
—No tengo miedo —dijo Brent.
—No, no eres un cobarde. Si fueras tan inteligente como valiente... Pero entonces no serías valiente. Admiro tu valentía, a pesar de la estupidez que indica. El hombre tiene mucho valor. Aunque está basado en la ignorancia, no deja de ser impresionante. —Hizo una pausa—. Ven a sentarte a mi lado.

—¿Por qué debo estar preocupado? —preguntó Brent al cabo de un rato—. Si no conectas ese maldito cinturón, no me pasará nada.
La muchacha se removió en la oscuridad.
—Hay algo más. —Se incorporó un poco, ordenó su cabello, colocó una almohada debajo de su cabeza—. Somos de razas completamente diferentes. Mi raza lleva un adelanto de millones de años a la tuya. El contacto con nosotros, el contacto íntimo, es mortífero. No para nosotros, por supuesto, sino para ustedes. No puedes estar conmigo y seguir siendo humano.
—¿Qué quieres decir?
—Experimentarás cambios. Cambios evolutivos. Ejercemos cierta influencia. Estamos cargados por completo. Un contacto íntimo con nosotros influirá en las células de tu cuerpo. Esos animales que has visto han evolucionado un poco; ya no son fieras salvajes. Son capaces de comprender órdenes sencillas y seguir rutinas básicas. Sin embargo, carecen de lenguaje. Es un proceso muy largo en animales de ese tipo, y mi contacto con ellos no ha sido muy íntimo, pero tú...
—Entiendo.
—No debemos permitir que los humanos se nos acerquen. Aeetes se ha marchado. Yo soy demasiado perezosa para irme... Me da igual. No soy madura ni responsable. —Sonrió levemente—. Y mi estilo de contacto íntimo es un poco más íntimo que el de la mayoría.
Brent apenas podía distinguir su forma esbelta en la oscuridad. Estaba recostada sobre las almohadas, los labios entreabiertos, los brazos cruzados sobre los pechos, la cabeza echada hacia atrás. Era adorable. La mujer más hermosa que había visto. Al cabo de un momento se inclinó hacia ella. Esta vez, la joven no se apartó. La besó con dulzura. Después, rodeó entre sus brazos aquel cuerpo esbelto y lo apretó contra sí. La túnica crujió. Su cabello suave, cálido y aromático, le rozó.
—Vale la pena —susurró Brent.
—¿Estás seguro? No podrás volverte atrás. ¿Lo entiendes? No volverás a ser humano. Habrás evolucionado, de acuerdo con los parámetros que tu raza seguirá dentro de millones de años. Serás un paria, un precursor del porvenir. Sin compañeros.
—Me quedaré.
Acarició su mejilla, su cabello, su cuello. Sintió el latido de la sangre bajo la piel aterciopelada, un veloz latido en el hueco de su garganta. Respiraba con rapidez; sus pechos subían y bajaban, se apretaban contra él.
—Si me dejas —añadió.
—Sí —murmuró ella—.Te dejaré, si eso es lo que en verdad deseas, pero no me eches la culpa. —Una sonrisa triste y traviesa a la vez pasó por sus afiladas facciones. Sus ojos centellearon—. Promete que no me echarás la culpa. Ya ha sucedido otras veces... Detesto que la gente me haga reproches. Siempre digo nunca más. Sin importar lo que ocurra.
—¿Ha sucedido otras veces?
La muchacha lanzó una suave carcajada. Le besó apasionadamente y le abrazó.
—En once mil años —susurró—, ha sucedido muy a menudo.

El capitán Johnson pasó muy mala noche. Trató de localizar a Brent con el comunicador de emergencia, pero no obtuvo respuesta, tan sólo una débil estática y el eco lejano de un programa televisado de Orión X. Música de jazz y anuncios empalagosos.
Los sonidos de la civilización le recordaron que debía proseguir su misión. Sólo le habían autorizado a permanecer veinticuatro horas en el planeta, el más pequeño del sistema.
—Maldita sea —masculló.
Preparó una cafetera y consultó su reloj. Después, salió de la nave y paseó un poco bajo el sol de la mañana. La atmósfera había pasado del violeta oscuro al gris. Hacía un frío de mil demonios. Se estremeció, pateó el suelo y observó que algunas aves revoloteaban alrededor de los arbustos.
Empezaba a pensar en que debía haber dado cuenta a Orión XI cuando la vio.
La joven se acercó con paso rápido a la nave. Era alta y delgada, vestida con una chaqueta de piel. Johnson se quedó clavado en su sitio, patidifuso, tan asombrado que ni siquiera se le ocurrió sacar la pistola. Abrió y cerró la boca cuando la muchacha se detuvo a escasa distancia y empujó su cabello negro hacia atrás. Una nube de aliento plateado surgía de su boca.
—Lamento que haya pasado una mala noche —dijo—. Ha sido por mi culpa. Tendría que haberle enviado de regreso en seguida.
El capitán Johnson abrió la boca, sin salir de su asombro.
—¿Quién es usted? —farfulló, aterrorizado—. ¿Dónde está Brent? ¿Qué ha pasado?
—Ahora viene. —Se volvió hacia el bosque y movió la mano—. Creo que debe marcharse sin más dilación. Él quiere quedarse aquí y es mejor así..., porque ha cambiado. Será feliz en mi bosque con los demás... hombres. Es curioso lo idénticos que llegan a ser los humanos. Su raza avanza por un sendero muy extraño. Quizá nos fuera útil estudiarles, algún día. Debe estar relacionado con su pobre nivel estético. Por lo visto, poseen una vulgaridad innata que acabará por dominarles.
Una extraña forma surgió del bosque. Por un momento, el capitán Johnson pensó que sus ojos le engañaban. Parpadeó, aguzó la vista, lanzó un gruñido de incredulidad. Aquí, en este remoto planeta..., pero no había error. Se trataba, definitivamente, de un gigantesco animal parecido a un gato, que salió del bosque y se acercó a la joven con parsimonia, como afligido.
La muchacha se alejó, y luego se detuvo para agitar la mano en dirección al animal, que paseó alrededor de la nave sin dejar de gemir.
Johnson contempló al animal y experimentó una oleada de miedo. Su instinto le dijo que Brent no volvería a la nave. Algo había ocurrido en este extraño planeta. Aquella chica...
Johnson cerró la escotilla de aire y se precipitó hacia el panel de control. Tenía que llegar a la base más próxima y redactar un informe. Esto exigía una completa investigación.
Cuando los cohetes se encendieron, Johnson miró por el visor. Observó que el animal agitaba en vano una enorme pata en dirección a la nave que se alejaba.
Johnson se estremeció de pies a cabeza. Aquel gesto le recordaba demasiado al de un hombre encolerizado...


FIN

Título Original: Strange Eden © 1954.
Escaneado, Revisado y Editado por Arácnido.


   
 

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02-06-10_ LOS USOS DE LA FICCIÓN
21-09-10_ LA PRIMERA PÁGINA
28-07-10_ LA MATERIA DE LOS SIGNOS.
25-07-10_ OPUS 4: OSTINATO UNENDLICHE (CODA)
01-06-10_ TAN VACÍO COMO CUANDO TODAVÍA NO ERA...
03-01-10_ En grand central station
06-01-10_ [Noli me legere, e-cK y cultura_RAM : 3 Libros + en PDF de autor ]
18-03-10_ ¿QUÉ HACER DE LA PREGUNTA "¿QUÉ HACER?"?
28-02-10_ Una imagen es una imagen es una imagen (tres escenarios)
29-11-09_ HACKEAR / JAQUEAR
07-02-10_ El último Joyce
07-11-09_ THE ROSEBERY LETTERS
18-10-09_ The Charles Bukowski Tapes
31-10-09_ RETÓRICAS DE LA RESISTENCIA
17-11-09_ La muerte del autor, de Roland Barthes * Simón Marchán Fiz
06-09-09_ Tres faux amis, desenmascarados mediante el análisis de conceptos
09-10-09_ Ernst Jünger * Tiempo mensurable y tiempo del destino
22-09-09_ Thomas Pynchon * Inherent Vice
03-09-09_ Muestra tus heridas
18-09-09_ Telepatía colectiva 2.0: pequeña teoría de las multitudes interconectadas (2007)
28-06-09_ Comer con los dedos
17-09-09_ La crítica de Postpoesía que estaba esperando
02-09-09_ DESAMBIGUACIÓN
05-07-09_ La palabra más terrible de nuestro tiempo es ERE
05-07-09_ Manuscrito hallado junto a una mano * Julio Cortazar
17-09-09_ Gilles Lipovetsky y Jean Serroy: La pantalla global. Cultura mediática y cine en la era hipermoderna
04-05-09_ El método de la igualdad * Jacques Rancière
17-09-09_ Ayn Rand [el manantial]
17-09-09_ Zizek aprieta fuerte el lápiz
17-09-09_ ARQUITECTURAL PARALLAX
17-09-09_ _ _ _
06-09-09_ EL NARRADOR IDÓNEO
13-09-09_ LAS AURAS FRÍAS
12-07-09_ Una vida absolutamente maravillosa
28-04-09_ On the idea of communism
12-07-09_ Envasado al vacío [noir and white]
03-05-09_ POR TU SEGURIDAD
06-09-09_ En busca del catálogo perdido
09-02-09_ SIN
03-01-09_ Beckett emocionante
09-02-09_ Peter Lamborn Wilson in NYC
29-01-09_ The Uses of the World "JEW"
03-12-08_ ¿Qué es lo contemporáneo? 
25-01-09_ Heidegger y el "Asereje
18-09-09_ Acto de Novedades [1964]
10-05-09_ Figures of subjective destiny: on Samuel Beckett
18-09-09_ Tan íntimo y efímero
02-01-09_ The girl who wanted to be God
26-10-08_ ctrol + c, ctrol + v
22-02-09_ Tejido cicatrizal
18-09-09_ Little Brother by Cory Doctorow
26-10-08_ Yo también odio Barcelona
28-09-08_ En el mundo interior del capital * Peter Sloterdijk
11-10-08_ No existe lo híbrido, sólo la ambivalencia * Jacques Rancière
18-09-09_ El fantasma del fantasma * Aproximaciones al régimen escópico de Las Meninas
11-10-08_ Remembering David Foster Wallace (R.I.P)
18-09-08_ Milagros de la vida * J.G. Ballard
08-09-08_ Rudyard Kipling * El rickshaw fantasma
07-08-08_ Descansa en paz * Leopoldo Alas
02-09-08_ Diseccionando a JG Ballard
01-08-08_ Las artes espaciales * Entrevista a Jacques Derrida - Peter Brunette y David Wills
02-09-08_ Ser es ser mediático
02-09-08_ Teoria del significado
22-07-08_ ¿Dios ha MUERTO?
30-06-08_ Tales of natural beauty * Edgar Allan Poe
22-07-08_ Passages from James Joyce's Finnegans Wake * Mary Ellen Bute (1965-67)
22-07-08_ El ejercicio crítico de la filosofía * entrevista a Barbara Cassin _ Gustavo Santiago
26-06-08_ Otra noche
18-09-08_ Baudrillard * La violencia de la imagen
25-05-08_ MiCrOsOfT suelta el SCANNER
06-06-08_ CAFÉ PEREC * Enrique Vila-Matas
10-06-08_ Unraveling Identity
11-05-08_ Hacerse sentir en el presente
13-05-08_ La responsabilidad del artista * Jean Clair
08-06-08_ La obra de arte y el fin de la era de lo singular
31-03-08_ Del Amor y la Muerte
01-04-08_ PROFESORES
13-04-08_ Los domingos de Baudelaire
24-03-08_ Samuel Beckett * Stirring still
22-03-08_ Llámalo NOCILLA
13-03-08_ Sombras y fantasmas aterradores, irónicos y malévolos
24-03-08_ Ecology: a New Opium for the Masses
02-04-08_ Encarnar la crítica
31-03-08_ Todo es y se ha hecho posible
02-03-08_ Dos días en Viena
16-03-08_ mirad, mirad, malditos (en souhaitant beaucoup de papillons)
19-02-08_ Download Steal This Book Today Alpha… Today!
24-03-08_ CERRADURA y LLAVE
24-03-08_ J. G. Ballard, de Shanghai al neo-barbarismo
24-03-08_ La educación del des-artista
24-03-08_ El descrédito de lo visible
24-03-08_ La inconsistencia de los modelos propietarios
24-03-08_ Censorship today
31-12-07_ ¿Estamos preparados para KINDLE?
25-12-07_ Arthur C. Clarke o la razón soñadora
16-12-07_ Alrededor del sueño africano
09-12-07_ 10 types of publication
11-12-07_ Chuck Palhniuk * Entrevista
31-10-07_ EBOOK: Overclocked by Cory Doctorow
02-11-07_ Amsterdam MON AMOUR !
14-10-07_ Y después del Pop
02-11-07_ Trouble with the Real: Lacan as a viewer of Alien*
25-09-07_ La paradoja del escritor sin cara
10-10-07_ La era postmedia
25-09-07_UBU. Selección Otoño 2007
19-09-07_ Cultura_RAM
15-06-08_ Corporeidad Kafkiana
26-08-07_ SPOOK COUNTRY, el manifiesto del pasado reciente
26-06-08_ El teatro de la resistencia electrónica
05-01-08_ McLuhan's Wake
31-07-07_ Alberto Vázquez-Figueroa: "Primero que lean gratis, luego ya comprarán"
23-07-07_ Writing's Crisis v.1.0
23-07-07_ J.G. Ballard - Shanghai Jim
23-06-07_ This one shooting skyward
13-06-07_ Noctem Aeternus
06-06-07_ J.G. Ballard: Shanghai Jim
26-06-07_ Un paraiso extraño
10-05-07_ Persuasión * Jane Austen
10-05-07_ Orgullo y Prejuicio * Jane Austen
23-05-07_ Everything is weird, Epifanio said.
06-05-07_ Hatred of Capitalism: A Semiotext(e) Reader
25-04-07_ El buen soldado * Ford Madox Ford
09-04-07_ Germán y Dorotea *  Goethe
09-04-07_ Esperando a Orlando
05-04-07_ Llamadas telefónicas * Roberto Bolaño
30-03-07_ Hatred of Capitalism: A Semiotext(e) Reader
28-03-07_ Los inconsolables de la catorce
27-03-07_ Los papeles de Aspern * Henry James
29-03-07_ Ortodoxia * G. K. Chesterton
24-03-07_ Kawabata * Lo bello y lo triste
20-03-07_ Jane Austen * Persuasión
10-03-07_ M. Eliade * Visiones de Oriente
30-05-07_ Gate of Heaven
31-05-07_ Noam Chomsky and the Media
06-03-07_ The atrocity exhibition * GJ Ballard covert art
06-03-07_ Secrecy and responsibility * Questions for Derrida and Dostoevsky
04-03-07_ Negro como el carbón
23-02-07_ Jacques Derrida * Leer lo Ilegible
07-03-07_  The End Again 
18-02-07_ Entrevista * Peter Sloterdijk 
19-02-07_ El manifiesto Neoyorkino y las gentes que lo abrazaron
11-02-07_ Siegfried Kracauer * Estética sin Territorio
04-02-07_ UbuWeb Featured Resources February 2007 Selected by Charles Bernstein
31-01-07_ The Waste Land by T.S. Eliot
03-05-07_ La historia del buen viejo y la bella muchacha
03-05-07_ La mujer zurda * Peter Handke
23-12-06_ El ayudante * Robert Walser
22-12-06_ Hypertext 3.0: Critical Theory and NewMedia in an Era of Globalization
20-12-06_ La mejor serie de TV
19-12-06_ Andre Gide * Los sotanos del Vaticano
18-12-06_ Robert Penn Warren * Todos los hombres del Rey
13-12-06_ E.M. Forster * Regreso a Howard's End
12-12-06_ Thomas Bernhard * El sotano
10-12-06_ Atrapada en el Limbo
28-12-06_ Impostor
15-12-06_ La herencia de Dorothy Parker
05-12-06_ Books... that's all
02-12-06_  E-BOOK: Top Ten Titles at Project Gutenberg
28-11-06_ El imitador de voces * Thomas Bernhard
07-12-06_ Notas sobre Imitación y Contagio en la Novela (a partir de Bakhtin)
10-12-06_ Del Limbo * Giorgio Agamben
21-11-06_ Pincha Pynchon?
13-07-07_ Qué sabía Descartes, de verdad? Dos biografías del filósofo
10-11-06_El Crimen Invisible * Catherine Crowe
06-11-06_ Un visionario entre charlatanes
01-11-06_ E-BOOK: Books to Read Before You Die, Part 3
29-10-06_electronic literature collection - vol. 1
26-10-06_ E-BOOK: Books to Read Before You Die, Part 2
22-10-06_ E-BOOK: Books to Read Before You Die, Part 1
09-10-06_Paz y surf
08-10-06_Zonas Autónomas Permanentes
20-09-06_Goethe * Las afinidades electivas
18-09-06_ AUDIO BOOK * Longer Poems from Librivox
14-09-06_Félix Duque * ¿Hacia la paz perpetua o hacia el terrorismo perpetuo?
02-09-06_Only Revolutions, Danielewski on the road
01-09-06_International Man of Mystery
31-08-06_Rudiger Safranski * El mal
07-09-06_Andre Dubus y los cánones
03-05-08_ Ernst Jünger * Tiempo mensurable y tiempo del destino
14-01-08_ Ernst Jünger * La Emboscadura
30-08-06_Sloterdijk en la era de la levitación
28-08-06_Escribid, malditos, escribid
20-08-06_AUDIO BOOK: Genesis (in Hebrew)
15-08-06_Thomas Bernhard... y yo (BobPop)
15-08-06_El Gran Hermano «BEAT»
13-08-06_E-BOOK: Five of Shakespeare's best
11-08-06_Cory Doctorow * Down and out in the magic kingdom
11-08-06_Stranger than science fiction
10-08-06_AUDIO BOOK: Metamorphosis by Kafka
07-08-06_Dave Eggers... y yo (BopPop)
06-08-06_Enséñame a filmar
01-08-06_Pensar el presente
30-07-06_El cuarto purgatorio * Carlo Frabetti
30-07-06_El hijo de Gutemberg * Borja Delclaux
27-07-06_On the Road' again -- this time unedited
25-07-06_Thomas Pynchon — A Journey into the mind of [P.]
26-07-06_Strange sexual practices take place
22-07-06_Talk Talk * T.C. Boyle
22-07-06_“Cuentos completos - I” de Philip K. Dick
01-08-06_The Second Coming of Philip K. Dick
25-07-06_¿Le sirvo un poco más de té, señor Nabokov?
04-07-06_Man In Black
01-07-06_Las preguntas de Heidegger
29-06-06_Más de 300.000 obras gratis
26-06-06_Charles-Louis Philippe * Bubu de Montparnasse
18-06-06_Juan Carlos Castillón * Las políticas del secreto
18-06-06_Vernon Lee * La voz maligna
12-06-06_Bloomsday 06
12-06-06_Animales todos
17-06-06_Hagakure
07-06-06_De Sun Tzu a la Xbox: juegos de guerra
03-06-06_James Mangan * Una aventura extraordinaria en las sombras
12-06-06_Harold Bloom * Jesús y Yahvé, los nombres divinos
01-06-06_Conferencia de Felipe Martínez Marzoa: El pensamiento de Heidegger
30-05-06_Stefan Zweig * La impaciencia del corazón
22-05-06_Joris-Karl Huysmans * Cornelis Bega
19-05-06_Metáforas que nos piensan
06-06-06_Synesthesia and Intersenses: Intermedia
06-06-06_The Gospel according to Philip K. Dick
14-05-06_El Dios de las pesadillas * Paula Fox
14-05-06_La pelirroja * Fialho de Almeida
07-05-06_Chuck Klosterman * Pégate un tiro para sobrevivir
07-06-06_Slavoj Zizek * Lacrimae rerum
04-05-06_Eugenio Trías * Prefacio a Goethe
04-05-06_Ray Bradbury * Calidoscopio
04-08-06_Un día perfecto para el pez plátano
04-05-06_Seymour Glass
04-05-06_Julio Camba * La ciudad automática
07-06-06_Dictator Style
04-05-06_Rudiger Safranski * Schiller, o la invención del idealismo alemán
28-04-06_Michel Houellebecq * H. P. Lovecraft. Contra el mundo, contra la vida
04-05-06_El corazón de las tinieblas * Síntesis selvática
22-04-06_G. Flaubert * Diccionario de los lugares comunes
21-04-06_¡¡MADRID LEE!! (y otras pildoras de su interes)
21-04-06_HOWL fifty years later
21-04-06_Cees Nooteboom * Perdido el paraíso
01-05-06_Las Tres Vanguardias
19-04-06_El libro de Jack. Una biografía oral de Jack Kerouac
23-04-06_Hegel - Chesterton: German Idealism and Christianity
10-04-06_FRENCH THEORY * Posteridades intelectuales
11-04-06_La literatura y el mal
09-04-06_Corman McCarthy
09-04-06_Gabriele d’Annunzio * De cómo la marquesa de Pietracamela donó sus bellas manos a la princesa de Scúrcula
09-04-06_Saved Kashua * Árabes danzantes
09-04-06_Jim Mccue * No Author Served Better
09-04-06_Gary Adelman * Naming Beckett’s Unnamable
09-04-06_Thomas Browne * Sobre errores vulgares
08-04-06_Encuentros con Beckett
09-04-06_Michiko Tsushima * The Space of Vacillation
08-04-06_Trotsky * Memoria de un revolucionario permanente
08-04-06_Rafael Doctor * Masticar los tallos...
03-04-06_Edie... Sedgwick
02-04-06_El corazón de las tinieblas * Joseph Conrad
01-04-06_Parientes pobres del diablo * Cristina Fernández Cubas
01-04-06_China S.A. * Ted Fishman
01-04-06_Subnormal * Sergi Puertas
21-04-06_Homúnculos y Demonios
30-03-06_Creación e Inteligencia Colectiva * El libro.
28-03-06_Young Adult Fiction
25-03-06_Nada es sagrado, todo se puede decir * Raoul Vaneigem
25-03-06_Tras la verdad literaria * Herman Melville
22-03-06_Lovercraft según Houllebecq
19-03-06_Cees Nooteboom | Perdido el paraíso
16-03-06_La idea de Europa | George Steiner
16-03-06_Contra el fanatismo | Amos Oz
16-03-06_La sociedad invisible | Daniel Innerarity
13-03-06_Ashbery. Autorretrato en espejo convexo
23-07-07_ Autor, autor
25-03-06_Pushkin, Mozart y Salieri
04-03-06_Across the Universe | 'Counting Heads'
13-03-07_El Hombre variable
19-03-06_Entrevista: Bret Easton Ellis / Lunar Park
26-02-06_Bloy, profeta en el desierto / Historias impertinentes
26-02-06_Tratado de ateología
13-02-06_Contra la escritura por encargo / Hipotermia
07-02-06_El mono científico
07-02-06_El Relojero
19-03-06_La obra maestra desconocida / Honoré de Balzac
29-01-06_Un caso de Identidad / Arthur conan Doyle
29-01-06_Una escritora entre Oriente y Occidente / Entrevista: Amélie Nothomb
29-01-06_Viaje al fondo de la habitación / Tibor Fischer
23-01-06_Puntualmente / Günter Grass
18-01-06_Two Million Feet of Vinyl
16-01-06_No tan libres como parece
09-01-06_The Coming Meltdown
07-01-06_Palabra
07-01-06_Nada volvió a ser lo mismo
06-01-06_A Debut Novel Serves Up an Irish Stew in London
27-12-05_Jazz and Death: Medical Profiles of Jazz Greats
06-01-06_John Berger: /«Una vida sin deseos no merece la pena»
03-12-05_La gran obra de Murasaki Shikibu
03-10-05_« Tríptic hebreu » / (fragmento)
10-06-05_Anthony Bourdain » Confesiones de un chef
10-06-05_Samuel Beckett » Deseos del hombre y Carta Alemana
06-06-05_Ali Smith » Supersonic 70s

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