Peter Handke
La mujer zurda
Alianza editorial, biblioteca Handke. 118 pág.
Lo que ocurre es que Handke escribe muy bien, tiene verdadero genio y unas cualidades tan destacables que se le perdona lo imperdonable, y se llega uno a olvidar, y se queda uno mirándose al espejo o quieto en el parking sin hacer ni esperar nada, como le ocurre a la mujer esta. Tiene una especial capacidad para la discontinuidad, tan contemporánea, y los párrafos se rompen de forma sorprendentemente parecida a nuestra forma de percibir o pensar. Sí, consigue cierto isomorfismo entre su escritura y nuestra percepción, y yo diría que eso es escribir bien. Escribir bien está por encima de ser progre.
La última escena es magnífica, y dota de un verdadero final a la novela. Terminar una novela es un arte aparte. Muchas veces un autor tiene una trama en marcha y no hay forma de pararla sin arrancarle cachos; o veces que los autores pretenden fundir a negro como esas canciones que van bajando de volumen hasta desaparecer. Los finales pueden ser muy comprometidos pero son de la mayor importancia porque las narraciones tienen final porque a la vida siempre le llega la muerte. Brindo por este final de Asterix y Obelix.

